En 1948 inició un proceso de represión en contra del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM) que buscaba eliminar su democracia y acabar con su cultura de protesta, pero sobre todo fulminar su independencia política, vigente por años en el siglo XX.
La derrota histórica de 1959: cronología de la brutal represión al movimiento independiente
Esta entrega es la parte final del relato que publicamos en la edición 109 (de septiembre pasado), en la que se describen los problemas políticos que los trabajadores del riel tuvieron que sortear, de forma silenciosa y clandestina, entre 1948 y 1958, para construir la fuerza que les permitiera recuperar su autonomía. Esta fuerza emergió en 1959 para combatir al charrismo sindical, reconquistar la democracia obrera y demandar incremento salarial. Su osadía tuvo un costo altísimo: el gobierno de López Mateos reaccionó violentamente contra los ferrocarrileros, también para dar una lección a telegrafistas, petroleros y maestros, que buscaban su independencia del Estado.
"Del trabajo y la previsión social", el derecho que nació con la Constitución de 1917
Los constituyentes recogieron las demandas más sentidas del movimiento obrero, cuya tradición arrancaba en el siglo XIX y pasaba por el magonismo y la experiencia anarcosindicalista de los años más violentos de la revolución, lo que hizo del 123 el artículo constitucional más avanzado de la época.
En sus primeros meses de gobierno y hasta que la situación se complicó militarmente, Victoriano Huerta tuvo que aceptar a los obreros y tolerarlos. Su régimen no los sofocó con un polvorín, sino que decretó que se cumplieran acciones como aumento de salario y huelgas, y autorizó el descanso dominical. El 1 de mayo se consideraría oficialmente como Día del Trabajo hasta 1923.
La niebla cubría cerros y barrancas, no los agravios acumulados. Era 1766. Nicolás Zavala, barretero de Real del Monte (en el actual Hidalgo), compartía su casa para las reuniones clandestinas. Allí, Domingo González y José Vicente Oviedo, junto con un grupo de operarios, se reunían y daban vida al primero y más importante movimiento obrero del periodo virreinal en Nueva España.
El 3 de enero de 1907 Porfirio Díaz dio a conocer en Palacio Nacional su laudo frente a los comisionados obreros y patronales para reanudar labores en la industria textilera mexicana, paralizada desde el 24 de diciembre.
En los primeros enfrentamientos entre los huelguistas de Cananea y los guardias de la compañía minera hubo diez muertos (ocho mexicanos y dos estadounidenses) y diecisiete heridos.
Entre las instituciones surgidas como consecuencia de la Revolución mexicana, la primera de carácter social de la historia, está sin duda el Instituto Mexicano del Seguro Social.
La tradición del San Lunes permitía la convivencia de dueños de talleres y fábricas, obreros, albañiles, empleados de oficina y otros trabajadores durante el fin de semana, para luego sobrellevar la juerga o la crudez este día. En varios países, el San Lunes se asentó como una costumbre que condicionó la dinámica laboral. En Inglaterra, por ejemplo, algunas oficinas decidían comenzar la jornada semanal el lunes en la tarde o de plano el martes, debido al ausentismo de sus empleados.
En septiembre de 1919, la Sociedad Protectora del Niño presentó al Congreso una iniciativa para establecer un “día del niño”, lo cual se concretaría hasta 1925 como un proyecto del secretario de Educación Pública.
Artículo publicado originalmente en la revista "Arqueología Mexicana"
En diferentes culturas de Mesoamérica, como la maya y la nahua, la niñez y juventud fueron años de sabia y rigurosa formación, tanto en el hogar como en las escuelas. El principal propósito de educar a niños y jóvenes era prepararlos para participar e integrarse en la vida comunitaria.
La Revolución Mexicana fue una época de reformas políticas y sociales, pero también de conmoción y tragedia, como la que vivieron los niños reclutados por todos los bandos para engrosar sus fuerzas militares.