En 1722 se establece la misión de Nuestra Señora del Espíritu Santo de Zúñiga, en la bahía de Matagorda, en lo que ahora es la costa de Texas. Este bastión se concibió como un “punto de anclaje”, el cual serviría para que posteriormente se desarrollaran otros asentamientos novohispanos en la región y de esta forma se detuviera el avance francés.
El Virreinato de la Nueva España no solo fue un destacado periodo de la historia de nuestro país, sino también un referente social y cultural sin precedentes que definió el curso de nuestro pasado y también el de nuestro porvenir.
El Zarco era el líder de una banda criminal que se denominaba así misma “Los Plateados”, unos “bandidos que hacían ostentación exagerada de adornos de plata en sus vestidos y especialmente en sus sombreros
Incluso Porfirio Díaz, para ganarse su apoyo tras iniciar la rebelión de la Noria de 1871, decretó la creación del estado de Nayarit y le dio el nombramiento como jefe militar de Nayarit, Sonora y Sinaloa.
La colección digital de la Universidad Autónoma de Nuevo León tiene los legajos originales del último proceso contra Jesús Arriaga. Su detención, testimonios y final sentencia. Un documento sumamente valioso para apartar el personaje de fantasía con los pormenores del ciudadano.
Las versiones y distorsiones sobre Murrieta continuaron durante todo el siglo XX, tanto en libros como en corridos, obras de teatro y, por supuesto, películas. Aparte, aquella obra primigenia de John Ridge hasta la fecha no ha sido traducida al español.
A inicios de la década de 1850, en los periódicos californianos se utilizaba el nombre Joaquín para referirse a unos bandidos mexicanos que operaban en la región… la banda de los Joaquines.
Este es el recuento de un teléfono descompuesto: un relato que se inicia en Sonora, va recto, después se quiebra, continúa en California, da la vuelta hasta Chile, regresa y el murmullo no para, al contrario, se extiende en imaginación y geografía. Es el recuento de un hombre que es más leyenda que verdad, más mito que historia.
Heraclio Bernal es otro caso cuya vida fue ahogada por el mito y los corridos, ampliamente difundidos en la trilogía de películas protagonizadas por Antonio Aguilar en los años cincuenta del siglo XX.