Era el personaje del momento y una carta del 30 de mayo dirigida a la empresa Larín no pudo ser mejor prueba; en ella, el coahuilense daba su aval para que la chocolatería usara su imagen en las envolturas de algunos de sus productos.
Crisis en el gobierno: el régimen carrancista se desmorona
Dueño de un agudo sentido de la oportunidad –timming, le llaman los anglófonos–, Venustiano Carranza hizo una mala lectura de la situación en 1919. Se entercó en concretar la idea expuesta por Francisco I. Madero y retomada por él: acabar de una vez por todas con el militarismo. El ascenso al poder del militar triunfador en turno había convertido casi un siglo de la historia de México en desesperante repetición de alzamientos, planes revolucionarios, cuartelazos y golpes de Estado. La única forma de romper ese círculo vicioso, estaba convencido, era abrir las puertas del despacho presidencial a un civil.
Se abre el telón de la tragedia del presidente Carranza
Tras el Plan de Agua Prieta de abril de 1920, las defecciones en el bando de Venustiano Carranza provocaron un efecto dominó. Se acumulaban las adversidades: focos de insurrección encendidos en varias partes del país, fracaso del candidato que impulsaba, traiciones de amigos y colaboradores, un inocultable debilitamiento de su gabinete y los soldados de Pablo González cerrando el cerco sobre la capital. Para el 5 de mayo don Venustiano estaba perdido.
Venustiano Carranza deja Aljibes el 14 de mayo de 1920 –de acuerdo con Luis Cabrera– y se interna en la Sierra Norte de Puebla. Aunque sabe que su situación es crítica, pues viene perseguido por sus enemigos políticos, no demuestra contrariedad, ni desesperanza, ni enojo; viejo lobo de mar en las lides políticas, sabe que los que ayer fueron sus aliados hoy son sus enemigos, pero cree firmemente que puede recuperar el control del país y terminar su mandato constitucional. Sin embargo, caerá muerto.
¿Por qué México fue excluido de la Sociedad de Naciones en 1919?
Además de las dificultades con Estados Unidos, la incorporación de México a la Sociedad de Naciones enfrentó un obstáculo notable: el mal estado de las relaciones con dos de las potencias vencedoras: Gran Bretaña y Francia. Por un lado, ambas consideraban que Carranza tenía inclinaciones progermanas, y que por tanto no guardó una estricta neutralidad durante la Gran Guerra.
Torreón se convirtió en el Porfiriato en una de las ciudades más prósperas del país, en buena parte gracias a la llegada del ferrocarril. Los chinos tenían varios negocios en el norte de México y el sur de Estados Unidos, desde bancos hasta lavanderías. Su presencia era notable e incluso incomodaba a algunos locales que consideraban que eran un obstáculo para su progreso.
En aquel entonces se sospechaba que los virus existían, pero aún no se les identificaba y la manera como se les debe combatir se estudia hasta la fecha.
Rosa King también hospedó en su hotel Bella Vista al general Victoriano Huerta, sobre quien recordaría la sorpresa que le causaba verlo embriagarse hasta perderse y, sin embargo, despertar lúcido a la mañana siguiente para retomar sus labores.
Basada en una obra de B. Traven, este filme recrea la explotación de los campesinos en los campos madereros chiapanecos, así como su lucha por mejorar sus condiciones de vida. Es el inicio de la Revolución…
Otros relatos de Ibáñez reflejan la calidad moral de los líderes de México. Con excepción de Carranza, todos buscan beneficio personal, roban a la primera oportunidad y son cínicos al respecto. Desde relojes hasta automóviles, cada robo es justificable bajo su idea de justicia revolucionaria.
Ibáñez plasmó en varios textos su postura referente a la Revolución mexicana y los personajes que figuraron en ella. Por ejemplo, fue crítico con el sonorense que llegó al poder por medio de un golpe contra Carranza.