• 21-sep-2019.

1915 en México y en el mundo

Luis A. Salmerón

 

En 1915, el futuro político y social de México se decidió en los campos de batalla. Las facciones revolucionarias que habían derrocado al régimen porfirista y al gobierno de Victoriano Huerta se enfrentaron entre sí, movilizando a la mayor cantidad de hombres y elementos de guerra de nuestra historia.

 

Durante casi trece meses, el conflicto entre constitucionalistas y convencionistas, los principales bandos resultantes de la escisión revolucionaria, se caracterizó por masivos choques militares a lo largo de gran parte del territorio nacional.

 

Al inicio de esta nueva etapa de la lucha, cada bando contaba con aproximadamente 80 000 hombres. Durante 1915 movilizaron cerca de 150 000. Por ejemplo, en la batalla de El Ébano –la más larga de la Revolución mexicana y llamada exageradamente por algunos “el Verdún mexicano”–, que comenzó el 21 de marzo y concluyó el 31 de mayo, se enfrentaron unos 7 000 constitucionalistas contra cerca de 12 000 convencionistas.

 

Las batallas de Celaya enfrentaron a ambos bandos el 7 y el 15 de abril. Por el convencionista, Francisco Villa logró reunir unos 11 500 hombres que lucharon contra un número similar de constitucionalistas. Y en la batalla de Trinidad –la de mayor envergadura de la historia de México en cuanto a cantidad de efectivos participantes–, entraron en combate cerca de 30 000 hombres por bando, siendo la derrota del villismo determinante para el curso de la guerra.

 

Tras ser vencida en Trinidad y León, la División del Norte se concentró en Aguascalientes, donde se libró la última batalla de la guerra civil, entre el 7 y el 10 de julio. La etapa más violenta de la Revolución culminaba. Los combates que habían iniciado en noviembre de 1914 concluyeron en diciembre de 1915, con la disolución formal de la División del Norte.

 

La Gran Guerra o Primera Guerra Mundial estalló el 28 de julio de 1914, tras el asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo, heredero del trono del Imperio austrohúngaro. La declaración de guerra de Austria-Hungría a Serbia y las que hicieron los aliados de ambas naciones en los siguientes días endurecieron rápidamente el conflicto. Para 1915, la guerra se había extendido a toda Europa.

 

El 31 de enero de ese año tuvo lugar la batalla de Bolimov (Polonia) entre los imperios alemán y ruso. En ella, los alemanes atacaron por primera vez con armas químicas al disparar 18 000 obuses de artillería llenos de bromuro de xililo líquido (conocido como T-Stoff) sobre las posiciones rusas, aunque el frío provocó que, en lugar de vaporizarse, el gas venenoso se congelara, fallando estrepitosamente. Durante las acciones, los rusos perdieron cerca de 40 000 soldados.

 

Del 19 de febrero al 9 de enero siguiente tuvo lugar la batalla de Galípoli, una pequeña península turca. Se habla de cerca de 250 000 bajas de soldados británicos, 50 000 franceses y alrededor de 250 000 del Imperio otomano. Luego, entre el 22 de abril y el 25 de mayo tuvo lugar la segunda batalla de Ypres, que enfrentó a las fuerzas de Francia, Reino Unido, Australia y Canadá contra el Imperio alemán. Fue la primera en que se usó gas mortífero con fines militares. Las fuerzas germanas lanzaron gas cloro asfixiante contra las tropas Aliadas. A partir de entonces se combatió con máscaras de gas en este conflicto.

 

El 23 de mayo, el Reino de Italia declaró la guerra al Imperio austrohúngaro y a sus aliados, con lo que se abrió el Frente Italiano. Ahí se combatió hasta noviembre de 1918. En octubre, Bulgaria se unió a los imperios alemán y austrohúngaro, iniciando la campaña contra Serbia. Con esto, en 1915 se combatía en toda Europa y el fin de la guerra no se vislumbraba aún.