En 1918 el gobierno de Carranza refrendó el sistema monetario de patrón oro, lo que suponía la circulación de monedas y reservas áureas. Sin embargo, en la práctica, a partir de los años veinte imperó un régimen bimetálico, en el que monedas de oro y plata –junto con las de bronce, cobre y níquel– circulaban dentro del país.
Entre sus más importantes álbumes, que hasta antes de su memorable concierto en la prisión de Folsom sumaban más de veinte, destacan Bitter Tears: Ballads of the American Indian de 1964, en el cual alude los problemas de los nativos americanos; y Blood, Sweat and Tears de 1963, en el que relata la difícil vida de un trabajador en EUA, entre varios más cuya influencia en algunos sectores de la sociedad, inconformes con las políticas de su gobierno, fue notable.
Pita llega y sorprende: su abrigo de mink negro brilla tanto como sus redondos ojos. No pierde el tiempo y se para al centro de la galería de arte Excélsior. De pronto, el abrigo cae y, más que los extraordinarios rubíes que porta, resalta su blusa de gasa transparente, la desnudez de sus senos apenas ocultos. Sin duda, ella era la reina de la noche en la Ciudad de México de los años cincuenta.
En la colina Gianicolo, en el histórico barrio de Trastévere del centro de Roma, Italia, montada en un ardiente y encabritado caballo, una experimentada jinete empuña y eleva un revólver con la mano derecha, como azuzando y dirigiendo a un ejército, mientras que con la izquierda sostiene amorosa y apaciblemente a su hijo de pocos días de nacido.
La mujer mexicana, en la búsqueda de la equidad de género
“En las postrimerías del Porfiriato, la prensa publicó notas ilustradas de la moda femenina europea con la intención de que la mujer mexicana estuviera a la altura de las del Viejo Continente”
Si hay unos ojos auténticamente tapatíos esos son los de Katy Jurado, una de las grandes actrices del siglo XX. Su talento y esfuerzo, más que su belleza, la convirtieron en un ícono de la cinematografía hollywoodense, en la que compartió escenario con figuras que van desde Marlon Brando hasta Grace Kelly.
En un tiempo en que se prohibía a las mujeres la entrada a conferencias científicas en Madrid o Londres, Matilde Montoya sufrió los embates de académicos y una sociedad que censuraban que la mujer incursionara en profesiones consideradas solo de hombres o la creían física y mentalmente impedida para ese tipo de actividades.
La aventura de las pelonas y la infructuosa guerra contra su estilo de vida
“Ultrapelonicemos la vida”, cortarse el pelo tan corto “no era ya un tema de higiene y comodidad, ni siquiera de estética, sino de paz para la inteligencia y el corazón”. El espíritu de la modernidad que permeaba los hábitos y el pensamiento femeninos resultaba una afrenta al tradicionalismo que las mujeres debían guardar para ser aceptadas socialmente y los agresores asumían el deber moral de “reivindicarlas”.
Las cuatro cubanas que causaron revuelo a mediados del siglo XX
Mediante sus personajes reforzaron, por un lado, la asociación entre el pecado, la vida urbana nocturna y los destinos fatídicos adscritos a la prostitución; por el otro, la imagen de la mujer tropical.
Inquieta, contradictoria, apasionada, polémica, Elena Garro (la "Partícula Revoltosa") dejó una profunda huella en la literatura hispanoamericana del siglo XX.
Yo no pensaba ser escritora. La idea de sentarme a escribir en vez de leer me parecía absurda. […] Mi padre creía que podía escribir por mi afición a la lectura: en ese caso todos en la casa deberíamos ser escritores. […] Yo quería ser bailarina o general. (Elena Garro)