Las meseras fueron criticadas por sectores conservadores de finales del siglo XIX, prosiguiendo el eterno debate de cuál debía ser el trabajo adecuado para las mujeres.
A comienzos del siglo XIX una mujer lectora seguía siendo vista como algo peligroso. Bien sabemos lo poco que se había hecho a esas alturas por procurar a la mujer mayores espacios de conocimiento y formación. Pero Leona Vicario se los había procurado por sí misma. Nacida en el seno de una familia ilustrada y dotada de un talento excepcional, se formó un mundo interior de extraordinaria riqueza. No tardó en reprochárselo el juez comisionado por la Junta de Seguridad y Buen Orden cuando se iniciaron las averiguaciones para abrirle causa por infidencia.
Al ingresar México a la etapa independiente, la mujer no gozó de la misma libertad que el hombre, ni de iguales derechos, sino que inició cargando sobre su espalda toda la herencia cultural del Virreinato, que la había condenado a permanecer en un círculo muy cerrado, el cual le impidió desenvolverse con plenitud. La libertad de expresión, de reunión, de imprenta y otras prerrogativas a las que se hizo acreedor el género masculino y que consagraron las posteriores constituciones, no favorecieron de igual manera a la mujer. La Iglesia católica reforzó esta tendencia al predicar y exigir la observancia de las viejas costumbres para conservar la tradición.
Si el amor cree V. que fue el móvil de mis acciones, ¿que conexión pudo haber tenido éste con la firmeza que manifesté, ocultando, como debía, los nombres de los individuos que escribían por mi conducto, siendo así que ninguno de ellos era mi amante? Confiese V. Sr. Alamán, que no solo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres: que ellas son capaces de todos los entusiasmos, y que los deseos de la gloria y de la libertad de la patria, no les son unos sentimientos extraños... Por lo que a mi toca, sé decir, que mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres, nadie ha influido absolutamente en ellas, y en este punto he obrado siempre con total independencia...
La mujer mexicana, en la búsqueda de la equidad de género
Durante la primera mitad del siglo XX, muchos hombres continuaron empeñados en que las mujeres no salieran del hogar. Por su parte, miles de ellas, desde las rebeldes que combatieron en la Revolución, hasta las que lucharon por las transformaciones políticas y sociales durante las décadas posteriores, persistieron en sus demandas de equidad y justicia, intentando heredar mejores oportunidades y condiciones de vida a las siguientes generaciones.
La noticia de la primera mujer profesionista de México también atrajo el interés de la prensa
Es el lunes 18 de enero de 1886. Entre académicos, reconocidos dentistas, estudiantes y familiares, el salón se llena de numerosos curiosos que quieren ser testigos de un hecho histórico: el examen de Margarita Chorné para obtener el título de cirujano dentista, con lo que se convertirá en la primera mujer profesionista de México y –después se enterará– de toda Latinoamérica.
Una historia poco conocida de la Revolución mexicana
Francisco I. Madero convocó a la insurrección armada para el 20 de noviembre de 1910, desde su exilio en San Antonio, Texas. Supuso que habría levantamientos en todo el país, pero los enfrentamientos se dieron en forma aislada en distintos poblados, excepto en Chihuahua. Y en Puebla, la anticipación de la policía a los hechos derivó en la refriega del 18 de noviembre que terminaría con la aprehensión de las mujeres Serdán y la muerte de Aquiles y su hermano Máximo.
La Mujer Mexicana fue una revista que en el Porfiriato representó las aspiraciones femeninas de integración social y laboral al México de esos años. El grupo de maestras que impulsó esta publicación hizo suyos los ideales de progreso de la época y delineó claramente una conducta de superación femenina cuando la abnegación era considerada una virtud que debía cultivarse.
Tras la destrucción de México Tenochtitlan, que irónicamente fue preservada en el imaginario europeo por las descripciones de los conquistadores, se creó en su lugar una entidad política, también llamada México.
En torno al cultivo del algodón, surgieron en La Laguna fábricas, bancos, empresas de servicios, ferrocarriles, que cambiaron rápidamente la región entera.
A ningún mexicano, de cualquier latitud, la imagen del Escudo Nacional le resulta extraña ni fuera de la realidad natural. Pareciera herencia ancestral unívoca e incuestionable, casi genética; sin embargo, esta representación ha llegado al siglo XXI por las insondables, profundas y dinámicas corrientes culturales de cuando menos tres mentalidades que, en sus épocas de florecimiento, les dieron lecturas muy distintas a las modernas. Y más de alguna vez pudo, simplemente, no haber sido; se habría registrado tan sólo como una figura entre las muchas que pueblan el universo de la arqueología. Reconocernos en esa imagen ha tenido una historia... Aquí recordaremos algunos de sus pasajes.
Desde tiempos remotos, todo clan, comunidad, sociedad o nación ha requerido de un símbolo de identidad que unifique a sus miembros y los distinga frente a los demás. México no ha sido la excepción.