• lunes, 12 de noviembre de 2018.

CRI-CRI

“El Grillito Cantor” de la vida popular
Por: Jesús Flores Y Escalante

Eran los días en que la Revolución todavía no desfogaba  del  todo  sus  ímpetus; el  país  no  sanaba  totalmente de sus heridas emocionales y del espíritu. Sin embargo, el pueblo disfrutaba de la radiodifusión hecha realidad desde 1919, misma que cristalizó en 1923 con XEB,  la primera estación de carácter cultural que años después, en 1930, habría de dar paso a la poderosa XEW, empresa que se hacía imponderable para conquistar, regir y dictar las reglas para el desarrollo de la radio en Latinoamérica y en casi todos los países de habla hispana. Sólo la radiotelefonía comercial en Cuba competía con “La voz de la América Latina desde México”; mientras tanto, el país celebraba la llegada del general Lázaro Cárdenas a la Presidencia de la República en 1934.

 

Fue precisamente este año el momento de transición social, política, económica, pero esencialmente el tiempo de grandes cambios; en lo urbano, la arquitectura ecléctica y el neoclásico, el gótico y otras formas y estilos fueron cayendo poco a poco vencidos por la ignominia y la fascinante incultura de políticos y urbanistas.

 

Para entonces, ni compositores, ni editores literarios o de rotativa, ni cineastas o radiodifusores mexicanos, habían tenido la astucia o la inteligencia para dialogar musical y juglarescamente con los niños. Fue en este preciso  momento  cuando surgió Francisco Gabilondo Soler, un desconocido dotado por Dios o la naturaleza de una enorme sensibilidad: inefable,  original, destinado para  encarnar  la  personalidad de una figura entrañable que tomó el nombre de Cri-Crí, “el Grillito Cantor”. Este personaje, entre mítico y real, surgió a la vida radiofónica con su música, sus cuentos y  sus fábulas, modificando muchos esquemas del entretenimiento infantil.

 

Los cuentos infantiles ancestrales

 

Desde los primeros fabulistas mayas, nahuas, hindúes, griegos, celtas o árabes, y después en la modernidad con Emilio Salgari o Saturnino Calleja, los niños del siglo XIX y los inicios del XX, pudieron entre líneas ser “personajes” de estos maravillosos cuentistas.

 

Por su parte, Julio Verne con sus maravillosas novelas también comenzó a atrapar a jóvenes y niños, aunque sus lecturas no eran para el pueblo; las leía y disfrutaba la élite, la burguesía. Durante aquella época un libro de su autoría anulaba las esperanzas proletarias de adquirir algún tomo de este visionario autor.

 

Por supuesto, los cuentos  de Calleja, profusamente ilustrados, llegaban de España con un enorme y nutrido cúmulo de narraciones clásicas de Andersen, Perrault, los Hermanos Grimm y hasta los de autor desconocido (después se supo que Juan Ramón Jiménez y el propio Saturnino Calleja, de manera anónima, también escribieron en esta serie un buen número de cuentitos).

 

Cri-Crí, innovador del entretenimiento familiar

 

Ante el auge radiofónico de principio de los años treinta, al caer la tarde se daba un fenómeno muy singular en muchos hogares: éste era el momento estelar de la radio, los efectos del conjunto musical, la voz del locutor Luis Cáceres, el Cocuyo y los efectos  de sonido del legendario Alpiste, Max García, creaban un halo mágico. Las casas anunciadoras: Caramelos Larín o Refrescos Pascual, prácticamente antecedían a la voz estentórea, argentina y varonil del personaje principal de Francisco Gabilondo Soler. De las poderosas bocinas de radios bellísimos y radiolas estilo neogótico de capilla (otros eran cuadrados o largos), surgían los sonidos de los grillos y de inmediato la voz de nuestro anfitrión que decía: “¿Quién es ese que anda ahí?, es Cri-Crí, es Cri-Crí, ¿Y quién es ese señor? El Grillo Cantor”.

 

Durante esta primera etapa, el conjunto de Gabilondo Soler lo dirigió el maestro Pepe Agüeros, el violinista era Alfredo Núñez de Borbón; tocaba el xilófono el creador de los sonidos cósmicos dentro de la música, Juan García Esquivel; en los efectos y sonidos especiales de animales, el Alpiste, y saturando con una aura sedante y tersa, el coro vocal de Las tres Conchitas.

 

De este modo atronó en el “éter”, en el espacio y en el cielo radiofónico, quizá el  programa radial más importante de la emisora de Ayuntamiento 52, XEW, que por medio de sus siglas XEWW Onda Corta penetraba en todo el continente firme e insular de América. De pronto, la radio comenzó a ser el motivo principal para la reunion vespertina y nocturna, en torno al aparato radiorreceptor. Cuando se inició Francisco Gabilondo Soler, el 15 de octubre de 1934, niños y adultos se apasionaron por las aventuras fantásticas del grillito Cri-Crí, en un mundo poblado por seres humanos,  animales con alma humana, duendes y personajes diversos cuya función era entretener y no necesariamente brindar moralejas, aunque si uno analiza la obra de Gabilondo Soler las habrá de encontrar.

 

Un genio como Francisco Gabilondo Soler, por fuerza tuvo que tener in mente un bullicio de imaginación y un afán constante de aventuras; es bien sabido que antes de convertirse en Cri-Crí ya había sido boxeador, torero, pianista de prostíbulos y luego  astrónomo…

 

 

Esta publicación es sólo un resumen del artículo “CRI-CRI”, del autor Jesús Flores Y Escalante, que se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, número 32. Para nuestros lectores que deseen adquirir un ejemplar, les dejamos la siguiente liga: http://raices.com.mx/tienda/revistas-leona-vicario-REH032