Explosión atómica en Nagasaki el 9 de agosto de 1945, en una foto tomada por Hiromichi Matsuda, a quince kilómetros del punto de impacto. La bomba, llamada Fat Man, también fue armada en Los Álamos, con plutonio enriquecido en la planta de Harford Site, estado de Washington, la cual igualmente era parte del Proyecto Manhattan.
Esta foto es de diciembre de 1944. Los trabajadores de una sección de la Clinton Engineer Works fueron reunidos para escuchar el discurso patriótico de oficiales del ejército de Estados Unidos, como parte del evento Lo mínimo que podemos hacer por ellos.
Eran tiempos de la Segunda Guerra Mundial y en la ciudad todos sabían que ahí se cocinaba algo muy grande, pero la parcialización del trabajo impedía saber qué. Algunos sospechaban que hacían algún tipo de gas químico para enloquecer a los nazis, o algo así.
Con este acto finalizaría la Segunda Guerra Mundial
El lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki el 6 y 9 de agosto de 1945, respectivamente, fue el preludio del fin de la Segunda Guerra Mundial y el anuncio de que podía ser posible que una devastación nuclear acabara con la humanidad.
Imagina un lugar, donde todo comenzó, se reunieron de toda la Tierra, para trabajar en el secreto de la arena del desierto, todos los chicos más brillantes, para jugar con los juguetes más grandes; más de lo que esperaban, el big bang tomó y sacudió al mundo, derribó el sol naciente”, fueron apenas un puñado de líneas de Manhattan Project, canción creada por la banda canadiense de rock progresivo Rush. Fue lanzada en 1985, a cuarenta años de la devastación nuclear que marcaría el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial.
Al igual que en el Proyecto Manhattan, las fatídicas mañanas del 6 y 9 de agosto de 1945, cuando Little Boy y Fat Boy explotaron sobre Hiroshima y Nagasaki, quedaron registradas también en los versos de decenas de canciones alrededor del mundo. Desde el norteamericano Bob Dylan con su Masters of War, hasta el trovador cubano Silvio Rodríguez autor de Cita con los ángeles, pasando por las aclamadas bandas de rock progresivo Pink Floyd, Rush y Utopia, o las icónicas The Who y la alemana CAN, aquel verano de 1945 en el contexto de la Segunda Guerra Mundial no ha dejado de ser interpretado bajo severas críticas.
Ante el duro compromiso bélico estadounidense tanto en el Pacífico como en el Atlántico, su presidente deseaba reivindicar con México el pacto de producción industrial, materias primas, alimentos y mano de obra para la causa aliada.
En el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), México se insertó con inteligencia en el complicado ajedrez internacional para defender, entre otras cosas, la nacionalización de la industria petrolera en 1938.
Cuando se anunció el inicio de la producción de los libros de texto gratuitos, Torres Bodet era consciente de que habría críticas, tal y como había estado ocurriendo en sexenios anteriores con respecto de los textos que aprobaban las autoridades. Se quedó corto. Después habría de reconocer que la SEP y la Conaliteg sufrieron “fuego graneado” en aquellos primeros años.