• Nuestras Historias

    Espías nazis en México: la misión de Tampico

    La misión alemana de espionaje en México fue aprobada por el almirante Wilhelm Canaris, quien a su vez jugó un doble papel en su propio país durante la Segunda Guerra Mundial: como jefe de inteligencia militar, aunque después repudió muchas de las decisiones de Hitler respecto a la guerra y al trato inhumano contra los prisioneros. Canaris terminó conspirando contra el Führer hasta ser descubierto, siendo declarado culpable de traición y condenado a la horca en 1944.

  • Nuestras Historias

    Los espías nazis en México: un pasquín para el Reich

    Timón. Revista Continental tuvo también un lineamiento indiscutiblemente nazista, por lo que durante mucho tiempo se ha especulado sobre las razones que motivaron a José Vasconcelos, su director, a seguir ese camino.

  • Nuestras Historias

    Espías nazis en México: un vendedor de electrodomésticos

    Nuestro país mantuvo relaciones con Alemania hasta el 28 de mayo de 1942, luego de que el presidente Ávila Camacho declaró el estado de guerra a las potencias del Eje y las banderas nazis dejaron de ondear en México.

  • Nuestras Historias

    Los espías nazis en México, el traductor oficial de Ávila Camacho

    La reunión entre los presidentes Franklin D. Roosevelt y el general Ávila Camacho no fue un secreto de Estado, ya que los nazis se mantuvieron informados gracias al espía Roberto Trauwitz, quien era un colaborador cercano del presidente mexicano.

  • Nuestras Historias

    La momia de fray Servando

    Los restos de un héroe que terminaron en un circo

    Alguien debió informarle a Benito Juárez algo como esto: “Fíjese, señor presidente, que a lo mejor le vendimos la momia de don fray Servando Teresa de Mier a un circo”.

  • Nuestras Historias

    Por el dinero baila el perro

    La relación gobierno-prensa siempre ha sido muy tensa, sobre todo cuando los periodistas asumen un papel independiente y objetivo.

  • Nuestras Historias

    De aromas, sabores, texturas y refranes

    Historia, identidades regionales y tradición popular

    Bodegón de colores, sabores, dichos y refranes, este artículo recoge con gran erudición una subjetividad colectiva mexicana de gustos y hábitos gastronómicos, construidos a lo largo de los siglos en las cocinas mexicanas y fogones que supieron encomiar las cualidades de los productos nacidos en esta tierra o trasplantados a ella desde distintos lugares e integrarlos, para terminar formando parte de la culinaria universal.

  • Nuestras Historias

    Maíz: “divina gracia”

    De aromas, sabores, texturas y refranes

    En México se dice que el maíz acompaña al individuo desde el nacimiento hasta la fosa, además de ser protagonista de innumerables ritos. Por ejemplo, algunos grupos mayas cortan sobre una mazorca el cordón umbilical de sus hijos y con los granos manchados de sangre siembran la primera milpa del recién nacido.

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    Maguey: “árbol de las maravillas”

    De aromas, sabores, texturas y refranes

    Otra muestra privilegiada de vínculos entre naturaleza, filología e historia es el maguey.

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    Picardía popular en la cocina mexicana

    De aromas, sabores, texturas y refranes

    En el habla de los mexicanos abundan las referencias a las veleidades de la conducta humana tomando como pretexto a los vegetales. Por ejemplo, la frase “al nopal lo van a ver sólo cuando hay tunas”, que evoca la opulencia, la carestía y el abandono.

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    El “fogoso” chocolate en la cocina mxicana

    De aromas, sabores, texturas y refranes

    Se decía que era suficiente “una jícara de chocolate caliente y alguna tacilla de conserva o almíbar para fortalecerse”, y parte de la sociedad así lo creía, al grado de que algunas mujeres lo consumían durante las misas, para enojo de los curas.

  • Nuestras Historias

    El “coraje líquido”: pulque, mezcal y aguardiente

    De aromas, sabores, texturas y refranes

    En México, varios alimentos y bebidas han tenido detractores y amantes por igual. Del pulque se llegó a decir que podía extraer el peor comportamiento de la gente, mientras que otros indicaban que “no tiene la culpa el pulque, sino el briago que lo bebe”.

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