La Santa Inquisición y el pensamiento femenino en la Nueva España del siglo XVI
Con el hallazgo de un singular expediente de la Santa Inquisición, hasta entonces olvidado en una caja del Archivo General de la Nación, la autora reconstruye parte de la vida cotidiana de las religiosas novohispanas, su relación con la Iglesia y la doctrina católica, así como su pensamiento y acciones en una época en que se luchaba contra la Reforma protestante.
Pasarían muchos años para continuar con el estudio de los diferentes males asociados a la demencia, pero hacia mediados del siglo XVII dejarían de ser concebidos como actos diabólicos para ser canalizados y tratados por la ciencia.
Los casos de locura se diagnosticaban en diferentes tipos, aislando únicamente a las personas que hacían daño a otros y que su accionar era impredecible.
Muchos de los pacientes pasaron por tormentos antes de ser diagnosticados como locos, ya que les realizaban sangrías, trepanaciones y otros tratamientos de la época.
En los territorios conocidos bajo el nombre de Nueva España, la concepción social sobre la locura osciló especialmente entre dos vías de interpretación: la médica y la religiosa.
El combate a la ociosidad en la primera mitad del siglo XIX
De 1828 a 1867 existió en México el Tribunal de Vagos. Se dedicó a perseguir y recluir a personas sin oficio ni beneficio, que ejercían la ociosidad, considerada en esos tiempos como “la madre de todos los vicios”.
Hilda Krüger y Goebbels sostuvieron una malograda relación sentimental durante algunos años, hasta que se tornó insostenible. El poderoso ministro le ofreció enviarla a EUA, para continuar su carrera y buscar fortuna en las casas productoras de Hollywood.
Su nombre es Miguel Alemán Valdés, es secretario de Gobernación y dentro de unos años será presidente de México; el de ella: Hilda Krüger, nacida en Berlín, es una cándida y atractiva actriz de cine. Procedente de EUA, Hilda había arribado a México apenas unos meses atrás, el 9 de febrero de 1941 vía Nuevo Laredo, en calidad de simple turista, pero gracias a las canonjías y componendas de Miguel Alemán, que se enamoró de ella casi al instante, pronto logró regular su estancia en nuestro país y hasta conseguir trabajo en la boyante industria del cine nacional.
Cantinflas conoció a Hilda mientras ella filmaba su primera película en México: Casa de mujeres (1942), a lado de Agustín Insunza, Anita Blanch, Manolo Fábregas y bajo la dirección de Gabriel Soria, amigo de Cantinflas.
El objetivo es un acaudalado cafetalero de origen alemán, aunque naturalizado mexicano, de nombre Karl Retelsdorf, que además es dueño de una radiodifusora desde donde, se sospecha, se transmiten mensajes cifrados a Berlín.
Otto Moebius era hijo de Alfred Guido Moebius Giessner, un alemán que llegó a México a finales del siglo XIX y que se estableció en Monterrey, donde Otto forjó una red de aliados pronazis y perpetró en territorio norteamericano una serie de atentados y sabotajes contra petroquímicas, oleoductos y empresas en Texas. Dichas misiones fueron silenciadas por EUA, pues no se quería reconocer que aliados nazis habían logrado ingresar y vulnerar la soberanía norteamericana.
El presidente de México solicitó por medio del ministro de Relaciones Exteriores, Eduardo Hay, la salida de Arthur Dietrich de nuestro país. La relación con Estados Unidos era prioritaria, no Alemania.