La vida de los santos se narraba en libros con los que las instituciones católicas hispánicas diseminaban también su culto, tanto en España como en sus colonias. El Flos Sanctorum, publicado por primera vez en 1521, fue uno de los más importantes.
Varios automóviles circularon a velocidad moderada durante un desfile incluido en el programa de los festejos conmemorativos de la batalla del 5 de Mayo. Las modernas máquinas transitaron entre flores, confeti y serpentinas desde el bosque de Chapultepec hasta la calle de Madero, e iluminaron con sus faros las calles de la romería.
La comunidad húngara ha destacado en diversas actividades artísticas. El reconocido Cuarteto Léner, fundado en Budapest, hizo una gira por nuestro país en la década de 1940 e integró a sus filas al violinista mexicano Higinio Ruvalcaba.
Con Maximiliano en el trono mexicano, arribaron al país numerosos húngaros, desde soldados hasta médicos. Varios de ellos optarían por radicar aquí luego de concluido el Segundo Imperio, en 1867.
Era la primera vez que Borges se encontraba en nuestro país. Había sido convencido por el escritor e investigador Miguel Capistrán para que, finalmente, visitara México, con la intención de recibir un simbólico reconocimiento literario que había sido creado para que él fuera el primero en recibirlo, pues llevaba el nombre del que consideraba uno de sus más íntimos amigos y maestro: el Premio Internacional Alfonso Reyes.
Se estipuló que la sentencia y los delitos cometidos por el carmelita descalzo serían leídos en todos los conventos y escuchados por los religiosos sin excepción. Una sentencia tal nos hace preguntarnos inevitablemente por este caso.
Y la paranoia anticomunista durante la Guerra Fría
El juicio de los Rosenberg causa incertidumbre hasta nuestros días. Su acusación partió de filtraciones del centro de investigación nuclear de Los Álamos, Nuevo México. Pero no fue con una captura infraganti o con evidencia clara sobre su culpabilidad.
Huerta afirmó que la prensa “necesita no buscarle dificultades al mismo Gobierno en su gestión […] Creo que en estos momentos no conviene ocuparnos de asuntos políticos, si no es en apoyo de los propósitos de pacificación que abriga el Gobierno. Espero que la prensa ilustre al Gobierno de esa manera, y si no lo hace, eso querrá decir que no se ha penetrado de su alta misión en la sociedad”.
“Mexicanos: ¡a la guerra!”. Tal fue el grito de batalla de Regeneración en 1910. Era septiembre y los aires revolucionarios soplaban fuerte. Ricardo Flores Magón y sus seguidores se preparaban, sin temor y con esperanza, para el combate.
Frente al llamado a la revolución de Francisco I. Madero, Ricardo Flores Magón predicaba que “la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos”.