• Nuestras Historias

    Erradicar el uso del coche

    De carga, personal, de alquiler, propio, de dos o cuatro caballos, los coches cambiaron el paisaje y la vida cotidiana en las ciudades desde su aparición.

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    Un panfleto contra los coches

    ¿Será que hubieron más accidentes al final del siglo que al principio, o más bien que, con la generalización del acceso a la ciudadanía, ahora cada quien se sentía libre de sentarse a redactar denuncias de los excesos de los transportes a caballo? Lo cierto es que, a lo largo del siglo XVIII, la velocidad de los vehículos fue aumentando de manera significativa.

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    ¿Prohibir el uso de coches particulares?

    En París, el asesino es “aquel que, sin pasión ni necesidad, abre de repente las puertas de su casa y se abalanza como un demente sobre mil de sus semejantes, arrojándoles toda la fuerza de un carro veloz y de dos vigorosos animales”. Lo que textos de ese tipo vienen a ilustrar es una auténtica guerra social entre peatones y usuarios de coches.

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    Una ciudad sin coches

    Tal debate no es propio de nuestra época, ni de la aparición del automóvil. El coche en la ciudad como hecho social central se inscribe en una larga historia que, de forma temprana, plantea cuestiones esenciales: la corrección de las conductas, la gestión policial de las formas de movilidad y el derecho a la ciudad opuesto al privilegio de la prioridad y el poder de rebasar, entre otras. Por eso les invito a recorrer las calles de París en la época en que reinaba la tracción animal, más específicamente en plena Revolución francesa (1789-1799).

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    Albert K. Owen y su proyecto socialista en Sinaloa

    La utopía de Topolobampo

    Considerado uno de los últimos proyectos del socialismo utópico, la Pacific City de Owen contemplaba la existencia de un ferrocarril que conectara el litoral sinaloense con las costas de Virginia, en Estados Unidos, atravesando la sierra Tarahumara.

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    La expedición de Grijalva en Veracruz: sacrificios y oro

    Grijalva queda en la memoria como un ser por completo asombrado ante el espectáculo de las ciudades y las costumbres mayas; al mismo tiempo, como la encarnación del canon de la actitud europea frente a la civilización americana.

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    La expedición de Grijalva en el reino de Centla

    Cuando llegó Juan de Grijalva a la aldea de Centla, Tabscoob lo recibió con un sorprendente regalo: un coselete o pectoral traído a propósito, más “brazaletes, borceguíes hasta media pierna, con adornos de oro” y una suerte de corona. Las tres piezas, cubiertas de hojas de oro muy sutiles.

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    La expedición de Grijalva de Champotón y Potonchán

    Grijalva decidió embarcarse esa misma noche. Navegaron 36 millas hasta llegar a Champotón, el sitio donde Hernández de Córdoba había sufrido una terrible derrota que les hiciera nombrar el suceso como ocurrido en la “Bahía de la Mala Pelea”.

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    La expedición de Grijalva de Cozumel a Campeche

    Juan de Grijalva salió el 1 de mayo de 1518 de Cuba y llegó el lunes 3 del mismo mes a Cozumel.

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    1518. La expedición de Grijalva y su trascendencia para la conquista de México

    Juan de Grijalva, en la gran temática de los descubrimientos y conquistas del siglo XVI en Mesoamérica, es una figura fundamental para entender los cimientos de ese fenómeno extraordinario.

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    Fortuna y desgracias de la familia Romero en el siglo XVII

    Las hermanas Romero cayeron finalmente en las cárceles inquisitoriales el 9 de septiembre de 1649. Josefa y María tenían entonces veintinueve años, Nicolasa veintitrés y Teresa recién había cumplido los dieciocho.

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    Las Santitas

    Don Juan aprovechó el cambio de ciudad para incitar a sus hijas a trabajar en algo de lo que la sociedad capitalina estaba ávida: producir milagros. Cuando María se fue a vivir a San Cosme, su hermana gemela Josefa comenzó a tener “comunicación” con el más allá y tomó el apelativo de San Luis Beltrán, un santo dominico recién beatificado, y convenció a su hermana Nicolasa de agregar al suyo el de Santo Domingo.

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