A cien años de la muerte de Eufemio Zapata, regresemos a lo ocurrido aquel 18 de junio de 1917, cuando el hermano mayor del general en jefe del Ejército Libertador de Sur cayó abatido en una de las calles principales de Cuautla, Morelos. El hecho es significativo porque perdió la vida a manos de un subordinado suyo, el general Sidronio Camacho.
Se dice que en 1927, mientras se encontraba exiliado en Madrid (sus magnas obras las escribió fuera de México), Martín Luis Guzmán se enteró por la prensa del asesinato, en Huitzilac, Morelos, del general Francisco Serrano y algunos de sus seguidores más cercanos. Fue entonces que decidió iniciar la confección de esta novela.
Al presidente Huerta no le importó ocultar que su gobierno censuraba a la prensa. Así lo admitió, sin reparos, ante Nelson O’Shaughnessy, encargado de Negocios de la embajada estadounidense durante su administración.
Durante varios años, el gobierno de Estados Unidos participó junto al de México encarcelando y violentando a Ricardo Flores Magón, quien en múltiples ocasiones permaneció recluido en cárceles en ambos países. La última de ellas, iniciada en 1919, terminaría con su muerte en 1922.
Lo que sentí al ocupar la presidencia de México, fue algo que no pude ni podré explicar. Me creí el amo de México, el dominador de todo aquel pueblo del que yo había formado parte como uno de los más humildes […] la primera aspiración que tuve en el poder: hacer la paz, engrandecer a los eternamente vejados”.
La extraordinaria labor de los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas, 1915-1920
En los TNCA se diseñaron y construyeron los primeros aeroplanos cien por ciento mexicanos, con piezas, motores, técnicos, ingenieros, pilotos y tecnología locales. Sus modelos fueron reconocidos a nivel mundial y en apenas cinco años, fabricaron 58 máquinas voladoras, logrando que la aviación del país viviera su época de oro.
A 1915 se le conoce como el año del hambre en virtud de que, por un lado, los comerciantes acaparaban los productos, y por el otro, las mercancías escaseaban hasta el límite. El papel moneda no tenía valor, habida cuenta de que la facción revolucionaria que se hacía de la capital imponía el suyo y desconocía al anterior. En tal virtud, en el remoto caso de que hubiera alguna mercancía, no había manera de comprarla, pues aunque tuvieran “costales de billetes”, el dinero no era válido.
Los restos de Abraham González fueron recuperados por el general Francisco Villa, quien le rindió homenaje y ordenó que fuesen trasladados a un panteón de Chihuahua. Actualmente están en la Rotonda de Chihuahuenses Ilustres.