Pese a su victoria en el Autódromo Hermanos Rodríguez en 1989, el extraordinario piloto brasileño de Fórmula 1 Ayrton Senna (1960-1994) detestaba francamente el circuito mexicano. El 3 de abril de 1992 declaró tras un despiste que “correr en México es verdaderamente peligroso. ¡Esta pista es un infierno! No es normal volver a esta pista año tras año sin realizar un mínimo de trabajo”. Y es que la relación de Senna con el asfalto mexicano fue caótica.