En pocos meses, Villa dominó por completo el estado de Chihuahua e instaló su gobierno a finales de 1913. Como mandatario, decretó la confiscación de grandes haciendas (que no fueron repartidas, como hizo Zapata) y subsidió la carne para venderla a bajo precio. Fue su etapa como “revolucionario del pueblo”. A principios de 1914 Villa encargó la gubernatura de Chihuahua a Manuel Chao y a su secretario de gobierno, Manuel Terrazas, para marchar con la División del Norte a Ojinaga. Tomó Torreón y luego Zacatecas, con lo que dio un duro golpe al ejército de Huerta.
En Chihuahua y Durango no surgió un ejército por instrucciones de Carranza, sino por una alianza de diferentes caudillos rebeldes, quienes designaron a Villa como comandante de esa fuerza popular. En septiembre de 1913 nació la célebre División del Norte que, en pocos meses, llegó a contar con más de 25,000 hombres.
A cien años del asesinato de Pancho Villa, su figura sigue despertando polémicas, en general con dos posturas historiográficas contrastantes: quienes sostienen que fue un revolucionario integérrimo y quienes afirman que fue un personaje execrable. Para entenderlo se requiere más historia y menos leyenda, más acercamiento biográfico a su trayectoria de vida, para encontrar que en unos momentos fue un importante revolucionario del pueblo y, en otros, fue un hombre violento, autoritario e intolerante, azote de pueblos de Chihuahua. Para entenderlo debe evitarse la versión maniquea: revolucionario o bandido, y apegarse a una versión comprensiva: Villa fue revolucionario y bandido.
En julio de 1968 los estudiantes se atrevieron a enfrentar al régimen de partido de Estado que existía en México, tan autoritario y represivo como el de la URSS y tan anticomunista como el de Estados Unidos. También, ese movimiento se atrevió a desafiar la autoridad patriarcal que cohesionaba a las familias y a la sociedad, en una fiesta de libertad, protesta y solidaridad colectiva, que terminó en octubre ahogada en sangre.
El expresidente Luis Echeverría asistió al funeral de Díaz Ordaz, en julio de 1979, pero todos sabían que durante su gobierno trató de zafarse de su responsabilidad, como secretario de Gobernación y encargado de la seguridad nacional, de la represión en el 68.
Gustavo Díaz Ordaz llegó al poder con el 89% de la votación. Para 1964 el Estado revolucionario había consolidado su poder y no tenía enfrente ningún otro grupo o movimiento realmente amenazante.
Desde que dejó la presidencia dijo que tenía que escribir sus memorias. Necesitaba dejar su versión de todo lo ocurrido durante su mandato y especialmente en 1968. Sin embargo, lo fue postergando hasta que diez años más tarde la cercanía de la muerte lo obligó a sentarse a trabajar.
Díaz Ordaz estaba convencido de que los enemigos internos y externos querían destruir el país y no quedaba otra alternativa que salvarlo a cualquier costo. Era una paranoia desarrollada en la Guerra Fría contra el comunismo, aunque muchos partidos bajo esa sigla buscaran solamente mejoras salariales, seguridad social y educación igualitaria.
El jueves 10 de junio de 1971 una manifestación pacífica fue atacada por un grupo paramilitar por el rumbo de San Cosme, en Ciudad de México, que dejó decenas de muertos y heridos.
¿Qué música escuchaban los jóvenes estudiantes del 68?
No se pierdan nuestro playlist con el soundtrack más representativo a nivel mundial del año 1968. La década de los 60 trajo consigo una revolución en las ideas, conceptos y estructuras, así como en la industria de la música. Los artistas expresaban sus inconformidades, deseos, anhelos y todo aquello que sentían propio culturalmente, convirtiéndose en estandartes de una revuelta sin armas que invadía los oídos de todo el mundo.