En medio de una grave crisis económica, las campañas nacionalistas con tintes racistas y xenófobos convirtieron a los chinos en el chivo expiatorio del desempleo y la competencia desleal hacia los trabajadores mexicanos. Los gobiernos posrevolucionarios aprobaron leyes antimigrantes y la Secretaría de Gobernación envió inspectores para realizar investigaciones en los principales puertos o fronteras del país donde vivían o podían ingresar los asiáticos.
El estadio Ciudad de los Deportes está a su máxima capacidad. Es 1975 y Mike, fiel seguidor a lo largo de los años, arenga a la tribuna naranja con el “¡Pieles Rojas, Pieles Rojas!”. Los pupilos del coach Manuel Rodero Garduño están por saltar al campo en la capital mexicana. Sus relucientes cascos blancos con sus jerséis “naranja Texas” con fundas blancas son vislumbrados por sus rivales por el campeonato, los Borregos del Tec de Monterrey. La larga espera llega a su fin cuando los jugadores corren orgullosos hacia el centro del campo. La tribuna grita aún más fuerte y los Pieles Rojas están en el terreno de juego listos para hacer historia.
El Atlante también tuvo como sede el estadio Azteca. Fue el primer equipo en disputar un partido nocturno en este recinto en 1966, cuando se enfrentó al poderoso Valencia español y en el que no faltó la exacerbada pasión futbolera.
En la Guerra de Reforma, Osollo era el único general conservador capaz de rivalizar con Miramón, pero su prematura muerte a los veintinueve años dejó el camino libre para que el llamado Joven Macabeo se convirtiera en la máxima figura de esa facción e incluso llegara a la presidencia.
La seducción del poder es inmensa, siempre lo ha sido. En 1879, en su primer mandato formal, el presidente Porfirio Díaz decía en público que no quería reelegirse.
“Yo lo quiero hacer siempre muy bien, para mí cada pieza es compartir la identidad de mi pueblo, nuestra comovisión. No se trata sólo de un objeto o de una prenda, sino de nuestra identidad."
Primero muelo el barro que se encuentra al pie del Nevado de Toluca, después el barro necesita tres quemas, luego se pinta y luego de mete al horno a 930 grados centígrados de temperatura. Antes era más difícil porque los hornos eran de adobe y no se podía calcular bien la temperatura.
Guadalupe Pérez tiene 38 años trabajando la laca. Hija de madre soltera, la necesidad económica de su familia la llevó a formarse desde los 16 años en este oficio que es una artesanía tradicional en su región, Chiapa de Corzo, Chiapas.
Gracias a las artesanías sabemos de dónde somos y a dónde vamos. Identifican nuestras raíces y nos dan una identidad que viene de nuestros ancestros y por eso se deben conservar.
Yo no fabrico la tela, yo hago el tejido del fleco que cuelga, los rebozos de 5 hilos son los más finos y los que llevan mayor trabajo. Me tardo de dos a tres meses en elaborar el empuntado de un rebozo porque es una tarea muy laboriosa.
Hacer una obra de concurso es crear algo nuevo; incluyendo mis propias herramientas para moldear una pieza especial. Es luchar con la imaginación y con las ideas para lograr decoraciones diferentes a las que siempre se ha hecho.