El arquitecto Carlos Contreras propuso en 1925 la construcción de dos arterias. Una rodearía a la ciudad y sus colonias más periféricas, delimitando de cierta manera el crecimiento urbano, y la otra conectaría los trazos centrales de la ciudad, permitiendo una mejor movilidad entre las colonias ya existentes. Estas obras no se llevaron a cabo en los años inmediatos ni con las especificaciones de Contreras, pero ante el crecimiento del parque vehicular y la cada vez mayor concentración de habitantes en la urbe, la idea se retomó en las décadas de 1950 y 1960 para la creación, primero, del Viaducto Miguel Alemán y posteriormente el llamado Anillo Periférico, que tendría la intención de rodear a toda la capital.
En nuestra página web, normalmente compartimos un extracto de los artículos que aparecen en la versión impresa de Relatos e Historias en México, pero en esta ocasión les compartimos el artículo completo “Honor y libertad de imprenta. Las graves consecuencias del duelo de Ireneo Paz y Santiago Sierra en 1880”. Es realmente interesante, no se lo pierdan.
El convento de San Pablo fue el primer edificio religioso construido en la antigua Antequera. Sin embargo, con el paso del tiempo, su extensión original se redujo.
El 19 de mayo de 1822, por decreto del Congreso Agustín de Iturbide es nombrado Emperador, el 20 de julio de ese mismo año es Coronado y el 19 de marzo de 1823 abdica al trono y se exilia.
El 28 de septiembre de 1821 se firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano pronunciada por su Junta Soberana. También se instaló la Junta Provisional Gubernativa que estableció como Presidentes de la Regencia a Agustín de Iturbide, Manuel de la Bárcena, Isidro Yáñez y Manuel Velázquez de León. La Junta Provisional Gubernativa permaneció en el poder del 28 de septiembre de 1821 al 18 de mayo de 1822.
Al inicio del sitio de Puebla, Guillermo Prieto escribió: “Si se toma un fuerte, quedarán los otros fuertes. Después quedan las torres de las iglesias, los patios, los cementerios, los claustros, las celdas […] Y cuando todo se haya perdido tendremos todavía por patria una tumba”.
El 2 de abril de 1867 las fuerzas del Ejército Republicano de Oriente, encabezadas por el general Porfirio Díaz, tomaron la ciudad de Puebla, defendida por los partidarios del emperador Maximiliano y algunos legionarios austriacos, últimos restos del ejército invasor que había sido combatido sin descanso por los mexicanos durante cinco largos años.
Recuerdos de la batalla contra los imperialistas ganada el 2 de abril de 1867 por el ejército del general Porfirio Díaz
El 27 de abril de 1867, el gobierno de Puebla declaró Benemérito del Estado en grado heroico al general Porfirio Díaz. También decretó que se colocara su retrato en el Salón de Sesiones del Congreso y se erigiera un monumento público –que nunca se realizó– en recuerdo de la batalla del 2 de Abril contra los imperialistas.
La fabricación de cemento Portland mexicano se remite a la producción de cal hidráulica y piedra artificial durante el Porfiriato (1877-1911). Las primeras construcciones hechas de este material fueron el Gran Canal de Desagüe e infraestructura en el puerto de Veracruz. Su eficacia para las obras públicas impulsó la creación de la primera cementera a gran escala en México, la fábrica de Jasso, la cual desde finales del siglo XIX comenzó a producir y distribuir este material, con lo que dio lugar no solo al surgimiento de una nueva industria en nuestro país, sino que sentó el precedente de una empresa de renombre hasta la actualidad: La Cruz Azul.
Imaginemos un lector en Nueva España en una sala llena de los libros más selectos. Imaginemos que vive en la Puebla de los Ángeles y que es el siglo XVII. Imaginemos, en fin, que se sienta ante una mesa de fina madera, toma un ejemplar, huele sus fojas, palpa sus caracteres y comienza a leer… y a pensar.