Quiero una imprevisible historia como lo es el curso de nuestras mortales vidas; una historia susceptible de sorpresas y accidentes, de venturas y desventuras; una historia sin la mortaja del esencialismo y liberada de la camisa de fuerza de una supuestamente necesaria causalidad; una historia solo inteligible con el concurso de la luz de la imaginación; una historia-arte, cercana a su prima hermana la narrativa literaria; una historia de atrevidos vuelos y siempre en vilo como nuestros amores; una historia espejo de mudanzas, en la manera de ser del hombre, reflejo, pues, de la impronta de su libre albedrío para que en el foco de la comprensión del pasado no se opere la degradante metamorfosis del hombre en mero juguete de un destino inexorable. (Edmundo O'gorman)
Preocupado por la educación y la salud de la gente, Gonzalitos abrió cátedras y cursos de medicina, aparte de impulsar la fundación de instituciones cuyo legado llega hasta nuestros días, como el Colegio Civil, la Escuela de Medicina y el Hospital Civil, que nacieron con el objetivo de acercar este tipo de servicios a la mayor cantidad de personas posible.
El 30 de marzo de 1833 mediante elecciones fue declarado Presidente de la República y como Vicepresidente Valentín Gómez Farías. Santa Anna se declara enfermo y no toma posesión del cargo. Queda así inaugurado el sistema de las ausencias de Santa Anna y ese dejar hacer y deshacer de su política presidencial.
La primera liga en la capital mexicana nace en 1917
Ayudado por la publicidad, el beisbol profesional llegó a Ciudad de México para ser acogido con éxito entre sus incipientes fanáticos, quienes asistían a escenarios como el campo Franco-Inglés.
Para muchos, el gobierno maderista solo era un episodio más en la lucha por el poder y la presidencia el “atuendo de moda” que varios ambicionaban, aunque siempre les quedaba grande, como lo hace ver el extraordinario Ernesto García Cabral en este cartón publicado en la revista de oposición Multicolor.
Ya libres de conservadores e invasores franceses, en el México del último tercio del siglo XIX emergió una generación de críticos que denunció ante la sociedad los errores de los nuevos gobiernos y sus colaboradores. A través de sus caricaturas, Alamilla satirizó los vicios políticos tanto de Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada como de Porfirio Díaz.