El epicentro de un decisivo conflicto entre potencias
El puerto de Bagdad tuvo su auge en la segunda mitad del siglo XIX, en especial durante la Guerra Civil estadounidense. Luego, hacia 1889 desapareció literalmente del mapa tras ser arrasado por un huracán. A la fecha solo persiste su nombre en una playa cercana, la cual es un destino turístico para los habitantes de Matamoros.
Estos franceses que respaldaban al gobierno de un monarca europeo en México representaban la antítesis de Lincoln. Este era el temor del presidente estadounidense: que los monarquistas franceses y mexicanos encontraran en los aparentemente derrotados sureños un apoyo y nuevos bríos de guerra.
Invadido por el ejército francés del emperador Napoleón III para establecer la monarquía del archiduque austriaco Maximiliano de Habsburgo, México se debatía en una lucha mortal entre republicanos e imperialistas
En una época en la que cobrar impuestos de acuerdo con los ingresos y el patrimonio de cada persona no era sencillo, se diseñaron contribuciones como estas para gravar objetos de lujo y bienes que, a diferencia del dinero, no podían ocultarse. No cualquiera podía costear un carro o caballo, ni mucho menos una casona con un número elevado de puertas y ventanas.
“De alta estatura, larga barba negra, sus anteojos colocados en una nariz respetable, y su fisonomía huesosa”, Mariano Escobedo era la viva imagen de “un judío de la Edad Media encerrado en su gabinete”, según escribió Albert Hans, oficial francés al servicio de Maximiliano, durante la Segunda Intervención francesa
Los ingredientes, su abundancia o carencia, la forma de prepararlos e incluso las repercusiones en la salud, ofrecen múltiples lecturas sobre la vida cotidiana del virreinato novohispano.
En la base de la cruz se aprecian dos lápidas funerarias, tal vez rescatadas y reubicadas aquí, de las que llama la atención la de la derecha, dedicada a las hermanas Consuelo y Josefina Morgado.
Paula Kolonitz y Wilhelm Knechtel en la Corte Imperial de Maximiliano y Carlota
Ambos dejaron extraordinarios testimonios, a manera de bitácoras de viaje, sobre aquel periplo de 59 días que emprendieron en compañía de los emperadores, desde su salida del Castillo de Miramar, en Trieste, hasta su solemne entrada a Ciudad de México el 12 de junio de ese año.
Sí, un espectáculo protagonizado por pulgas que encantó a nuestro país
Lo que impresionaba a la multitud era la ejecución de suertes como si se tratara de humanos: cabalgando sobre supuestos caballos que brincaban obstáculos, manejando diminutos carruajes adornados, haciendo piruetas cual diestros gimnastas, o celebrando su matrimonio con frac negro y moño el pulgo, velo y vestido la diminuta dama…