Cada 2 de febrero es el platillo más consumido en todo el país, pues la tradición manda pagar con tamales la suerte de encontrar al Niño Dios la Rosca de Reyes.
Ésta es una de las conmemoraciones más antiguas de la religión católica, en la que se celebra a la Virgen y su purificación tras haber dado a luz al hijo de Dios; por esa razón el elemento emblemático es la candela bendecida. Sin embargo, la festividad se transformó a inicios del siglo XX y aunque no se sabe cómo o desde cuándo empezó la costumbre de vestir al Niño Dios, lo cierto es que es una herencia de los ropajes que realizaban las monjas en los conventos desde la época virreinal.
En el altar principal encontramos las imágenes que corresponden a los dos nombres de esta iglesia. La primera es una pintura que muestra el momento en que la Virgen llega al templo para ser purificada después de cuarenta días de haber dado a luz. La segunda es una escultura de madera estofada del siglo XVIII que representa a la Virgen llevando al Niño Jesús en el brazo derecho, mientras que con el izquierdo sostiene una candela, recibiendo por este motivo el nombre de Virgen de la Candelaria.
Fiesta que celebra la purificación de la Virgen María y la presentación del Niño Jesús en el templo, según lo mandado por la ley hebrea en el Antiguo Testamento, 40 días después de su nacimiento. Este día se bendicen cirios y candelas, al igual que semillas.
Un secreto prehispánico para que los tamales ‘esponjen’ es usar para la masa agua hervida con tequesquite y con cáscara de tomate; o también cenizas y anís.
Entre los mayas la tortilla no era usual y para Teotihuacan en ciertas épocas tampoco; así, es posible que en muchas regiones la manera común de preparar el maíz fue el tamal.
Los productos más usuales para rellenar los tamales eran frijol, semillas de calabaza, venado, iguana, pescado, guisos de aves, flores de calabaza, chaya, chipilín, huevo.
Una manera usual de clasificar los tamales es a partir de los ingredientes que se añaden a la masa… De ahí la expresión popular con respecto a los tamales que reza “de chile, de dulce y de manteca”.