Vida cotidiana

  • Los usos políticos de la pobreza en el siglo XIX

    Los usos políticos de la pobreza en el siglo XIX

    Javier Torres Medina

    Del desprecio a la multitud de marginados de la Ciudad de México, a los que retrataban con el cuchillo en una mano y la botella en la otra, a su uso en los choques violentos de las contiendas electorales.

  • José Alfredo Jiménez y sus amigos del barrio

    José Alfredo Jiménez y sus amigos del barrio

    “¿Quíhubole Fello, qué dices?”

    Ricardo Lugo Viñas

    El escenario del reencuentro fue la cantina El Recreo, frente al entonces Teatro Cinema Rívoli, en la calle Santa María la Ribera. En la mesa se encontraban el Chácharas, su hermano y, nada más y nada menos, José Alfredo Jiménez, el Rey, a quien en el barrio apodaban Fello.

  • Ladrones de luz

    Ladrones de luz

    La llegada de la electricidad a México

    Marco A. Villa

    La ciudad, que ya contaba con lámparas incandescentes en varias de sus calles más importantes, se llenaba poco a poco de cables y postes por donde fluía la electricidad, una tecnología que había sido asimilada con escasa o nula oposición por la mayoría de los ciudadanos y el gobierno desde el último cuarto del siglo XIX.

  • Una navidad en México

    Una navidad en México

    Relatos urbanos

    Gerardo Díaz

    Frances Erskine Inglis, conocida como marquesa o madame Calderón de la Barca, vivió en México entre diciembre de 1839 y enero de 1842. La inglesa cuenta que en diciembre de 1840 fue invitada a celebrar Nochebuena en la Catedral Metropolitana.

  • De cuando Adamo Boari inmortalizó a su perrito en el Palacio de Bellas Artes

    De cuando Adamo Boari inmortalizó a su perrito en el Palacio de Bellas Artes

    Ricardo Lugo Viñas

    En los costados de una entrada del ahora Palacio de Bellas Artes, los escultores ornamentaron con alusiones a Aída, la perra setter del arquitecto Adamo Boari.

  • Los pueblos que nunca volverán

    Los pueblos que nunca volverán

    Marco A.Villa

    Porque poco a poco se convertirían en ciudades desde que comenzaron a concentrar aglomeraciones, cuando la tierra de sus caminos quedó para siempre sepultada por el macadam y las aceras, cuando los tianguis tuvieron que ser replegados, desplazados o encerrados...

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