Santos

  • Las alhajas de Santa Marta y los piratas

    Las alhajas de Santa Marta y los piratas

    Leticia Pérez Puente

    Cuando pensamos en catedrales coloniales, imaginamos sus torres y campanarios, sólidas puertas de madera, grandes retablos dorados, un crucifijo al centro del altar, imágenes de madera policromada, pinturas murales y cuadros. Sabemos que no todas son iguales, pero no todos pensamos qué tan distintas pudieron llegar a ser.

  • San Hipólito y la conquista de Tenochtitlan

    San Hipólito y la conquista de Tenochtitlan

    Antonio Rubial García

    En el Libro XIV de su monumental crónica conocida como la Monarquía indiana, fray Juan de Torquemada suelta el revelador comentario de que la caída de Tenochtitlan no fue el 13 de agosto de 1521 sino el día anterior. Explica que, por conmemorarse ese día a Santa Clara de Asís, que “no estaba en el calendario en la tabla general del rezado”, lo pasaron al siguiente, en el que se veneraban “los benditos santos Hipólito y Casiano”.

  • Santiago, un santo polifacético

    Santiago, un santo polifacético

    Antonio Rubial García

    Iago, Iacopus, Jacobo, Jacques, James, Jaime, Diego son algunos de los nombres que recibió en Europa este santo que en castellano conocemos como Santiago, el único caso en el que se integró el título de santidad en su nombre.

  • El caso de las Santas Masas y los mártires de Zaragoza

    El caso de las Santas Masas y los mártires de Zaragoza

    Antonio Rubial García

    La vida de los santos se narraba en libros con los que las instituciones católicas hispánicas diseminaban también su culto, tanto en España como en sus colonias. El Flos Sanctorum, publicado por primera vez en 1521, fue uno de los más importantes.

  • El Santo Niño de la Guardia y otros falsos martirios infantiles

    El Santo Niño de la Guardia y otros falsos martirios infantiles

    Antonio Rubial García

    A partir de las Cruzadas medievales, las historias sobre el robo de niños a manos de judíos se extendieron por Europa con el fin de fomentar el odio contra estos.

  • Dionisio, el santo sin cabeza

    Dionisio, el santo sin cabeza

    Antonio Rubial García

    El obispo Dionisius inició la evangelización de los galos y, después de fundar muchas iglesias y bautizar a miles de paganos, fue apresado por el gobernador romano de Lutecia, la actual París, y sentenciado a muerte, al igual que sus compañeros Rusticus y Eleuterius.

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