Santos

  • Los siete durmientes de Efeso

    Los siete durmientes de Efeso

    El regreso al futuro

    Antonio Rubial García

    La historia de los siete durmientes de Éfeso tendría un éxito inusitado en Oriente y Occidente, tanto en el ámbito cristiano como en el musulmán. En los versículos del 8-26 de la Sura al-Kahf en el Corán (conocida como Los Durmientes o La Gente de la Caverna), Decio fue sustituido por un rey que oprimía a sus súbditos. Talimkha y sus hermanos (que eran cuatro y no siete) fueron encarcelados por el tirano, pues adoraban al Dios Eterno, pero lograron huir y en el camino se encontraron con un pastor que también era creyente. El perro del pastor los condujo hasta una caverna y montó guardia ante ella, mientras los jóvenes entraban en un profundo sueño que duraría 309 años.

  • San Fernando, el último de los reyes santos

    San Fernando, el último de los reyes santos

    Antonio Rubial García

    Para la monarquía española, enaltecer al rey Fernando III sirvió para reforzar simbólicamente su política respecto a Francia, que veneraba como patrono al rey san Luis IX, primo de Fernando por ser hijo de su tía Blanca de Castilla.

  • Cuando los milagros se parecen

    Cuando los milagros se parecen

    Javier Otaola Montagne

    La religión católica ha convivido, muchas veces contra su voluntad, con creencias que son anteriores al cristianismo. Aún en contextos distintos, son bastante comunes las historias de santos que indican el lugar exacto donde quieren ser venerados poniéndose pesados o regresando a sus iglesias después de haber sido trasladados a otros sitios. De igual forma las historias milagrosas del origen de algunas imágenes también se repiten como modelos narrativos.

  • Sofía, Irene y Anastasia

    Sofía, Irene y Anastasia

    Santas alegóricas

    Antonio Rubial García

    El relato de la noble Sofía y sus hijas Fe, Esperanza y Caridad también se inspiró en alegorías teológicas y fue promovido por el papado romano.

  • De prostitutas a ermitañas

    De prostitutas a ermitañas

    Los dos extremos de la santidad y la perversión femeninas

    Antonio Rubial García

    María Egipciaca era una mujer de Alejandría cuya hermosura y presencia la inclinaron desde los doce años a la prostitución. Después de una vida disoluta en su país, decidió embarcarse hacia Jerusalén para probar fortuna y, ejerciendo su oficio, pudo pagar a unos peregrinos el precio del viaje. En el camino, el barco fue azotado por una terrible tormenta, pero la mujer no pereció, pues estaba predestinada a ser protagonista de grandes muestras de santidad.

  • Santas travestidas y cambios de género

    Santas travestidas y cambios de género

    Antonio Rubial García

    Las narraciones hagiográficas relatan que, para librarse de un matrimonio no elegido, Eufrosina se vistió de hombre y así profesó en un monasterio masculino bajo el nombre de Esmeraldo. Casi al final de su vida, confesó el secreto y, tras su muerte, los monjes veneraron sus reliquias, que comenzaron a realizar milagros.

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