• 22-oct-2020.

¿Los medios juzgaron que Carmen Barba estaba loca?

Historia de una violación

Eugenia Pérez Olmos

El proceso contra Carmen Barba fue muy seguido por la prensa, tanto por involucrar a un juez como por el interés que despertaba en la sociedad un caso de esa naturaleza

 

Cinco días después de la violación, tomó la pistola de su hermano y se dirigió en taxi hasta la oficina del juez. Le pidió al chófer que fuera a buscarlo. Cuando Rincón llegó, se alegró de verla y se subió al auto. Carmen sacó la pistola y le disparó dos veces. Hubieran sido más, pero el taxista le quitó el arma. El juez logró llegar al hospital, en donde fue operado de inmediato. Carmen, mientras tanto, fue detenida y llevada a la comisaría.

Según la prensa, Carmen declaró: “Yo callé el ultraje y quise vengarme por mi propia mano, pues no podía esperar nada de nadie, ni de la justicia. Mi mal era irremediable; él era un hombre casado”. Ahí queda la fotografía reproducida por Excélsior en donde se ve a una Carmen de grandes ojos negros y cabellera estilo bob, como las flappers (conocidas como “pelonas” en México), entera y firme a sus diecisiete años de edad.

Al día siguiente fue conducida a la Escuela Correccional de Mujeres por ser menor de edad. Mientras tanto, el juez Rincón se recuperaba de las heridas. Declaró que, en efecto, había citado a Carmen el sábado anterior, que ya lo había hecho en otras ocasiones y que la joven asistía por propia voluntad. Dijo que no había cometido ningún atentado y que, por supuesto, él no era el autor de su deshonra. La acusó de coqueta e incluso manifestó su sospecha de que doña Demetria, la española con quien vivía, la utilizara de “gancho” para sus negocios.

Era 1924 y, aunque el delito de violación estaba tipificado en el Código Penal, los casos que llegaban a juzgarse eran muy pocos. Para agregarle fuego al asunto, si el hombre aceptaba casarse con la ofendida, el ultraje quedaba saldado al retirarse la demanda. Tal vez eso orilló a Carmen a tomar la decisión de hacerse justicia con sus propias manos, en una época en la cual una mujer que había perdido su virginidad, por cualquier causa, tenía vedado el derecho a un matrimonio y a un futuro. En este caso, además, el agresor era casado; por tanto, no había manera de “reparar la deshonra”, como escribieron –y justificaron– los diarios de la época.

 

Eugenia Pérez Olmos. Periodista egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, en donde también cursó la maestría en Periodismo Político. Ha trabajado en los periódicos El Día y El Nacional, así como en Canal Once y TV Mexiquense, entre otros medios de comunicación.

Pérez Olmos, Eugenia, “La historia de una violación. El increíble caso de Carmen Barba” Relatos e Historias en México, núm. 141, pp. 70-67

 

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La historia de una violación. El increíble caso de Carmen Barba