Al mismo tiempo que los villistas sufrían grandes deserciones y se achicaban en el territorio, los constitucionalistas expandían su acción política y militar a todo el país. Para reducir el apoyo social a los convencionistas, Carranza decretó leyes agrarias y pactó con la anarquista Casa del Obrero Mundial. Con las derrotas, la antes poderosa División del Norte comenzó su disolución por la deserción de sus integrantes. Comenzaron los años de Villa como azote del pueblo, cuyos ataques se centraron en pequeñas comunidades de rancheros, al grado de que estos tuvieron que organizarse en “defensas sociales”.