Treinta y cuatro años antes del 68, un movimiento estudiantil en la Universidad de Nuevo León también terminó reprimido a balazos. En su desarrollo, el gobernador Pablo Quiroga y el general Plutarco Elías Calles hicieron correr el rumor de que detrás de los jóvenes estaban “los judíos capitalistas, el clero y la reacción”. En realidad, habían sido apoyados por los sindicatos comunistas contra la “educación socialista” y la imposición de un rector, cuando el presidente electo era Lázaro Cárdenas.