La construcción del relato oficial del proceso histórico más importante del siglo XX mexicano
La Revolución Mexicana contó con la participación de una gran cantidad de personajes que destacaron por sus acciones y propuestas. Si bien fue evidente la diversidad de intereses y propósitos, todos fueron considerados parte de un mismo proceso.
Emiliano Zapata encabezó el movimiento más persistente de la Revolución mexicana; fue el único que estuvo en guerra contra los gobiernos de Porfirio Díaz, Francisco León de la Barra, Francisco I. Madero, Victoriano Huerta y Venustiano Carranza. Entre 1911 y 1919 resistió el embate y la violencia de sus enemigos, quienes no solo emprendieron una guerra a sangre y fuego contra el Ejército Libertador del Sur y Centro de la República, sino también contra los pueblos y comunidades de Morelos, Guerrero y los territorios de Puebla, Tlaxcala, Estado de México, el entonces Distrito Federal y Oaxaca, donde el zapatismo tuvo fuerte influencia.
Las revoluciones en la Revolución: historias en el sur de México
Estados como Oaxaca, que aparentemente vieron de lejos la revolución, tuvieron en el gobierno de Díaz un fomento a su infraestructura, gracias a grandes obras como el Ferrocarril Transístmico, que implicó la construcción del puerto de Salina Cruz.
La Revolución y la Constitución de 1917 tuvieron tres compromisos sociales: la reforma agraria para los campesinos; derechos laborales y beneficios sociales para los trabajadores, y una educación estatal laica y gratuita para toda la población. Y también tuvieron tres enemigos mayores: los hacendados, que virtualmente desaparecieron, la Iglesia católica y Estados Unidos. El Estado creado en 1920 se definía por un liderazgo de clase media revolucionaria pero no radical, con numerosas bases populares, comenzando por los restos del villismo y el zapatismo. Atrás habían quedado los diez años de liderazgos de élite, con Madero y Carranza, y de reducidos apoyos sociales. Así fue nuestra Revolución…
El campesinado, burgués radical en la Revolución Mexicana
La ley de desamortización de los liberales de la Reforma, cuya intención era el desarrollo de la pequeña propiedad, derivó en el acaparamiento de la tierra por modernos hacendados. Por razones económicas y políticas, estos chocaban con los antiguos latifundistas, que se habían convertido en un obstáculo a la modernización y a la renovación del grupo en el poder. Así, de una familia de prósperos hacendados, surgió Madero para encender la mecha de la revolución. Sin embargo, ante la falta de respuesta para disolver la gran propiedad de la tierra, y con ello la explotación y pobreza campesinas, los zapatistas se alzaron en armas y con ello contribuyeron a barrer con los obstáculos a la expansión capitalista.
A pesar de las advertencias, Obregón continuó con una vida normal y sin fortalecer su seguridad personal. Finalmente fue asesinado en una de sus múltiples comidas al recibir el impacto de varios tiros disparados por José de León Toral, quien antes lo estaba dibujando e incluso le mostró la caricatura que había hecho de él.
A 150 kilómetros al noroeste de Ciudad Juárez, en Chihuahua, se encuentra el pequeño pueblo Puerto Palomas. En su plazuela principal, y a unos cuantos metros de la frontera con Estados Unidos, se levanta una estatua ecuestre del único y reconocido centauro de México. El del norte. Pancho Villa. Y es que parece imposible pensar la figura de Pancho Villa sin su caballo. Hombre y bestia son indisociables.
Cuando se disipó el olor a pólvora de la guerra revolucionaria, México se hallaba en bancarrota luego de un decenio de fuego y destrucción. La deuda acumulada era de 700 millones de dólares y el presidente Álvaro Obregón tuvo que hacer frente al requerimiento de los banqueros. El secretario de Hacienda, Adolfo de la Huerta, se hizo cargo.
Para febrero de 1913, el régimen maderista ya estaba condenado. Casi no contaba con apoyos y, en diez días, oficiales del ejército le dieron el tiro de gracia. Huerta, Blanquet, Mondragón, Félix Díaz y García Peña, viejos camaradas de colegio militar, fingieron que sus tropas peleaban entre sí, pero sus cañonazos le costaron la vida a cientos de civiles.
El año en que nació se fueron dos grandes. Eran otros tiempos muy distintos y el gobierno y la sociedad mexicanos eran otros también muy diferentes. Por ello quizá para muchos no resultó extraño que ese 1896 surgiera el flamante, baratísimo y novedoso diario El Imparcial y se fueran los antiguos como desgastados y anquilosados El Siglo Diez y Nueve y El Monitor Republicano.
El 11 de enero ordenó un ataque general. La defensa de Ojinaga se desbarató. Ni Orozco ni Mercado ni nadie pudo evitar la desbandada de la tropa hacia Presidio.
La participación de Frías en la represión del ejército contra los pobladores de Tomochic lo marcaría de por vida, aunque su testimonio sería fundamental para dar a conocer esta cuestionable actuación del gobierno porfirista.