Decía Matute: la historia “debe ser vista con una vinculación grande hacia la ética, hacia la formación de valores… yo creo más en la historia magistra vitae, ciceroniana, que en una historia aséptica. Si tiene algún sentido dedicarse a la historia es justamente para enseñar y formar… La historia nos provee de la conciencia de valores. Si eso no funciona, entonces la historia no sirve para nada”.