La noche citadina es el ambiente donde se difuminan los límites de la moral y la legalidad entre quienes en ella concurren. Es también un lugar propenso al crimen, a las bajas pasiones y al delirio que surgen de cualquier cantidad de personajes de arrabal, y Federico la Cierva es uno de los más importantes. Jefe de una banda de traficantes de droga, desde su garaje convertido en cuartel dirige con destreza el copioso flujo de dinero mal habido, un cabaré de baja ralea y a sus distribuidores y subordinados.