Entre julio de 1914 y julio de 1915, Ciudad de México sería ocupada en varias ocasiones por facciones revolucionarias. Las entradas y salidas de ejércitos, con sus consecuentes saqueos y hambrunas, sembraron el caos. Convencionistas y carrancistas sabían que tomarla era uno de los factores fundamentales para ganar el país, por eso la convirtieron en escenario de su disputa