¡Señor, tumulto! fue la expresión que un criado gritó a Carlos de Sigüenza y Góngora la tarde del 8 de junio de 1692, mientras una muchedumbre se conglomeraba en la actual Plaza de la Constitución, coreando con impresionantes gritos ¡muera el virrey!, ¡muera la virreina!, ¡muera el corregidor!, ¡mueran los españoles!, ¡muera el mal gobierno!