En sus primeros meses de gobierno y hasta que la situación se complicó militarmente, Victoriano Huerta tuvo que aceptar a los obreros y tolerarlos. Su régimen no los sofocó con un polvorín, sino que decretó que se cumplieran acciones como aumento de salario y huelgas, y autorizó el descanso dominical. El 1 de mayo se consideraría oficialmente como Día del Trabajo hasta 1923.