En México existe una diversidad muy amplia de juguetes, entre los que destacan los más populares y tradicionales, elaborados por artesanos de diferentes estados de la República. De origen religioso muchos de ellos, estos artefactos se convirtieron con el tiempo en sinónimos de recreo, divertimento y alegría, además de que han alentado la imaginación de niños y jóvenes. Ahora, incluso, son objeto de colección.