La situación en la capital se complicó la tarde del mismo día 23 cuando los liberales cortaron el suministro de agua que provenía de Chapultepec, acto que fue condenado por la prensa: “Si la ciudad solo estuviese habitada por la guarnición, pudiera decirse que privarla del agua era un medio lícito de guerra; pero poner a 200,000 personas a ración de sed por molestar a una guarnición de 10,000 es una prueba de simpatía y cariño de aquellas que nadie gusta de recibir”.