El general Leonardo Márquez fue uno de los personajes más polémicos y repudiados de la segunda mitad del siglo XIX mexicano. Por haber colaborado con el gobierno conservador, la intervención francesa y el imperio de Maximiliano, se le ha impuesto el epíteto de traidor. Sus contemporáneos lo describieron como cruel, sanguinario y vengativo, aunque, por contradictorio que parezca, también reconocieron en él a un militar sagaz, valiente hasta la temeridad, de prestigio inmenso, irrefutable talento y vasta instrucción; en fin, un hombre de guerra por vocación.