Con Los relámpagos de agosto, Ibargüengoitia satirizó el género de las memorias militares de aquellos que habían participado en la Revolución. La novela no aludía a los años heroicos del movimiento revolucionario, sino al auge del Maximato callista tras el asesinato de Álvaro Obregón, época en que también ocurrieron los levantamientos de Francisco R. Manzo y Gonzalo Escobar.