Yucatán

  • “Alimento de los dioses”

    “Alimento de los dioses”

    Cacao y chocolate: manjares de Mesoamérica para el mundo

    Ricardo Cruz García

     

    Theobroma cacao es el nombre científico que le dio Carlos Linneo, quien a la palabra de origen maya antepuso una de raíces...

  • Francisco I. Madero inicia la tercera etapa de su gira presidencial

    Francisco I. Madero inicia la tercera etapa de su gira presidencial

    24 de diciembre de 1909

    Gerardo Díaz Flores

    Durante 1908, Madero concibió la idea de crear una fuerza política capaz de derrotar al oficialismo porfirista. Con ello en mente, a finales de...

  • El Primer Congreso Feminista en México

    El Primer Congreso Feminista en México

    Ricardo Cruz

    Se llevó a cabo del 13 al 16 de enero de 1916 en el Teatro Peón Contreras de Mérida, Yucatán. Contó con 620 participantes, la mayoría de ellas maestras.

  • El 30 de julio de 1847 inició la guerra de “castas”

    El 30 de julio de 1847 inició la guerra de “castas”

    Gerardo Díaz

    Durante años, los estudiosos de este fenómeno han discutido si el nombre es el indicado o debería ser utilizado uno más cercano a rebelión o conflicto, además de dejar del lado la referencia a “castas”. Lo cierto es que este proceso iniciado en la península de Yucatán fue un enfrentamiento de enormes proporciones entre mayas orientales y sus aliados contra el gobierno estatal y federal durante más de medio siglo.

  • El sitio donde murió Pedro Infante

    El sitio donde murió Pedro Infante

    Usted está aquí

    Gerardo Díaz

    La clásica tiendita de la esquina, con una barda que se posterga en la Calle 87 de Mérida, pasa desapercibida. Solo algunos transeúntes echan un vistazo para saludar a su morador perpetuo, un pequeño busto de apariencia improvisada que se encuentra junto a un portón.

  • Gonzalo Guerrero, el español conquistado por los mayas

    Gonzalo Guerrero, el español conquistado por los mayas

    Dhyana A. Rodríguez Vargas

    Desde el pueblo de Akumal, Quintana Roo, la estatua de Gonzalo Guerrero parece desafiar el tiempo, contando sin palabras su historia. Vestido, peinado y tatuado como maya –aunque aún barbado– sostiene en su mano izquierda una lanza, mientras apoya la derecha de manera cariñosa sobre el rostro de uno de sus hijos, quien lo abraza de una rodilla. Atrás, su esposa Za’asil-Há amamanta al niño más pequeño y su hija juguetea con su otrora casco de guerrero español. Se encuentra, además, en postura de alerta, presto a defender a su familia de cualquier ataque y, asimismo, a la parte del mundo a la que ahora pertenece.

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