• 20-sep-2020.

Ramón López Velarde, el católico revolucionario

Carlos Martínez Assad

Los católicos se sintieron traicionados cuando Madero respaldó a Pino Suárez para el cargo de vicepresidente. Con esta fórmula, ganaría las elecciones para la máxima magistratura del país en 1911.

 

El presidente Porfirio Díaz renunció al poder el 25 de mayo de 1911 para iniciar su exilio sin retorno. En medio de un hecho fundamental que cambiaría el rumbo del país, Madero se había dado el tiempo para saludar la aparición del Partido Católico “como el primer fruto de las libertades que hemos conquistado”. La organización nació con una clara vocación regional porque en todas las entidades surgieron los grupos de apoyo, en una decisión consciente de parte de los organizadores para utilizar las veintidós diócesis en los estados del país.3 Y puso en el municipio su célula de acción otorgándole un peso que solo los conservadores han sabido aprovechar. Creció tan rápido que en un año contaría con 580 centros locales con filiales por todo el territorio.

No obstante, debió participar en las tensiones del momento por las divisiones de los antirreeleccionistas que para las elecciones que pondrían fin al antiguo régimen no lograban acuerdos. En ese contexto fue derrotada la candidatura de Francisco Vázquez Gómez a la vicepresidencia por la de José María Pino Suárez. Las consecuencias fueron muy serias porque los vazquiztas ya no asumieron con el mismo entusiasmo la postulación de Madero y la designación por parte de los católicos del interinato de Francisco León de la Barra fue vista como hostil al candidato y no lograron conciliarse con las ideas liberales de Pino Súarez. El desaire a ese grupo todavía tendría serias repercusiones cuando se ubicaron entre los opositores del presidente.

En medio de la campaña electoral con candidatos propios del Partido Católico Nacional, apareció su órgano periodístico La Nación en junio de 1912; fue encomendado a Eduardo J. Correa por su experiencia en el periodismo con su diario El Regional de Jalisco, del cual continuó siendo propietario. Trabajó con él su amigo y socio Ramón López Velarde.

 

Carlos Martínez Assad. Doctor en Sociología Política por la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de la Universidad de París. Investigador emérito de la UNAM y del SNI. Recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2013. En 2012 fue distinguido por el INEHRM con el Premio a la Trayectoria en Investigación Histórica sobre la Revolución Mexicana “Salvador Azuela”. Ha coordinado los volúmenes La ciudad cosmopolita de los inmigrantes (2012) y De extranjeros a inmigrantes en México (2008), y es autor de En el verano, la tierra (2014), La Ciudad de México que el cine nos dejó (2010), La Patria en el Paseo de la Reforma (2005), Laboratorio de la Revolución: el Tabasco garridista (2004), Memoria de Líbano (2004) y Los sentimientos de la región (2001), entre otros libros.

 

Martínez Assad, Carlos. “Poesía, política y fe. Ramón López Velarde y el Partido Católico Nacional”, Relatos e Historias en México, núm. 142. Pp. 72-81.

 

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Poesía, política y fe. Ramón López Velarde y el Partido Católico Nacional