La conquista española de México-Tenochtitlan en 1521 trajo un sinfín de aportaciones en alimentos que con el tiempo dieron paso a una cocina rica en sincretismos. La base de la alimentación indígena se mantuvo intacta a través del maíz, frijol, chile, amaranto, calabaza, cuitlacoche, nopal, entre otros, que fueron indispensables en las mesas de cualquier familia, fuera española, mestiza o indígena.