Ya libres de conservadores e invasores franceses, en el México del último tercio del siglo XIX emergió una generación de críticos que denunció ante la sociedad los errores de los nuevos gobiernos y sus colaboradores. A través de sus caricaturas, Alamilla satirizó los vicios políticos tanto de Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada como de Porfirio Díaz.