El 4 de julio de 1776, las Trece Colonias de Norteamérica reclamaron su independencia. En el Congreso Continental de Filadelfia resolvieron: “Estas Colonias Unidas son, y por derecho deben ser, Estados libres e independientes, que están exentos de toda lealtad a la Corona británica, y que toda conexión política entre ellos y el Estado de Gran Bretaña está, y debería estar, totalmente disuelta”.