En enero de 1867, casi al final de la invasión francesa a México, el general Miguel Miramón estuvo a punto de capturar al líder de la causa republicana, Benito Juárez, en Zacatecas. Su hermano Joaquín Miramón falló en el intento y de allí en adelante, en especial tras la derrota en San Jacinto, el imperio de Maximiliano se enfiló hacia un precipicio del que nada pudo salvarlo.