El presidente mexicano llegó a un justo y trascendental acuerdo con su homólogo de Estados Unidos en el que fueron contemplados aspectos comerciales, migratorios y de colaboración bélica.
La singular belleza de la “Güera Rodríguez” y sus tres hijas
Reinaba en las Españas el católico monarca don Carlos III, y gobernaba en México el célebre Virrey Bucareli, cuando el 20 de noviembre de 1778, nació en esta muy noble y leal ciudad una niña que, andando el tiempo, había de ocupar prominente lugar en la sociedad de la colonia. Era hija de don Antonio Rodríguez de Velasco y Jiménez, del consejo de su Majestad, Regidor perpetuo de la Ciudad de México; y de doña María Ignacia Ossorio Barba y Bello Pereyra, ambos de antiguas y nobles familias. Desde su infancia fue de la más peregrina hermosura, llamando tanto la atención por la profusión de sus cabellos rubios, que pronto fue conocida en toda la capital del Virreinato por la “Güera Rodríguez”.
El combate de Trafalgar está lleno de episodios épicos en los que los marinos de las tres naciones, enfrascados en el terrible combate a corta distancia que plantéo Nelson en su estrategia, dieron grandes muestras de arrojo e incluso valor desesperado. Tal fue el caso del brigadier vasco Cosme Damián Churruca, capitán del San Juan Nepomuceno, de quien se cuenta que, después de que un cañonazo le volara la pierna, metió el muñón en un cubo de harina para poder permanecer en su puesto en pie de lucha, lo cual puede o no ser cierto, además de que tal escena no se reproduce en diversas obras de la batalla. Pero en lo que sí coinciden todos los historiadores es en que los tripulantes del Nepomuceno y su capitán combatieron ferozmente hasta a seis navíos ingleses a la vez y en el barco se negaron a rendirse hasta que el capitán y la mayoría de los oficiales habían caído muertos o heridos.
El fuego de la pasión y la música que conquistó a todo el mundo
Hace más de cien años vino al mundo una mujer que nos dijo, a través de la palabra y la música, cómo se resuelve ese último beso; nos habló del dolor de la separación, de aquella despedida cargada de pasión y del alma envilecida de los enamorados que descubren lo efímero del amor. Su nombre era Consuelo Velázquez, aunque su público prefería referirse a ella con un íntimo y cariñoso “Consuelito”; su canción: Bésame mucho.
El bloqueo a los puertos mexicanos se mantuvo hasta el 9 de marzo de 1839. Los franceses no intentaron llegar más allá de Veracruz y el gobierno nacional no tenía recursos, barcos, ni hombres suficientes para enfrentarlos, por lo que se vio obligado a negociar.
Manuel Gutiérrez Zamora fue el primer gobernante mexicano en aplicar la Ley de nacionalización de bienes eclesiásticos –promulgada por Juárez–, al hacerla efectiva en el puerto de Veracruz el mismo día en que fue expedida, 12 de julio de 1859.
Manuel Cepeda Peraza fue gobernador de Yucatán de 1867 a 1869, periodo en el que se fundó el Instituto Literario, antecedente de la universidad estatal; la Biblioteca Central de la entidad, que actualmente lleva su nombre; el Museo de Arqueología e Historia, y la Academia de Música.
A cincuenta años de la primera pelea internacional en el Coloso de Santa Úrsula, 1967
Las peleas de box en el Azteca han sido eventos bastante esporádicos, pero siempre atraen a miles de aficionados. Aquí, momentos antes de la pelea entre Saldívar y Winstone.
En la revista Multicolor, de septiembre de 1913, el caricaturista Atenedoro Pérez y Soto hace representar a México como un charro en diálogo con Europa.
Documentales sobre la ruta dominica en la Mixteca Alta de Oaxaca, caracterizada por la existencia de los exconventos de San Juan Bautista Coixtlahuaca; San Pedro y San Pablo Teposcolula, que tiene la capilla abierta más grande del país; y Santo Domingo Yanhuitlán, una construcción de 5,999 metros cuadrados de cantera blanca, que se ubica a 2,140 metros sobre el nivel del mar.
“La Revolución mexicana empezó en los últimos días de lo que con frecuencia se ha llamado el periodo clásico del imperialismo, cuando las grandes potencias luchaban por ganar posiciones para el conflicto que todas ellas esperaban. La Revolución alcanzó su clímax durante la Primera Guerra Mundial”, dice Friedrich Katz. Es decir, México libró una guerra civil feroz y sangrienta al mismo tiempo que en Europa se dirimía el dominio mundial.