• 22-sep-2019.

Manuel Cepeda Peraza

Luis A. Salmerón

Manuel Cepeda Peraza fue gobernador de Yucatán de 1867 a 1869, periodo en el que se fundó el Instituto Literario, antecedente de la universidad estatal; la Biblioteca Central de la entidad, que actualmente lleva su nombre; el Museo de Arqueología e Historia, y la Academia de Música.

 

 

Nacido en 1828 en la ciudad de Mérida, Yucatán, Manuel Cepeda Peraza perteneció a la generación de políticos y militares que rondaban los treinta años cuando estalló la Revolución de Ayutla (1854) y que optaron por el partido liberal, como Leandro Valle, Felipe Berriozábal o Porfirio Díaz.

 

Desde muy joven abrazó la carrera de las armas. A los dieciséis años era subteniente de la Guardia Nacional y para 1847, como capitán, participó en las durísimas campañas contra los mayas insumisos de la península de Yucatán, que en su conjunto han sido llamadas Guerra de Castas (1847-1901). Para 1851, con veintitrés años y el rango de coronel, estaba a cargo de la guarnición de Tihosuco en el actual Quintana Roo, pueblo del que era nativo Jacinto Pat, uno de los principales líderes de los mayas rebeldes.

 

En 1853 se rebeló contra Rómulo Díaz de la Vega, gobernador de Yucatán impuesto por el presidente Antonio López de Santa Anna; sin embargo, fue derrotado y tuvo que salir al exilio con rumbo –al igual que otros liberales– a Nueva Orleans, la ciudad en la que conoció a Juárez, Melchor Ocampo, Ponciano Arriaga, entre otros que apoyaron el Plan de Ayutla.

 

Al triunfar la revolución, fue designado jefe militar de Yucatán, lo que le permitió regresar a su estado natal y enfrentar ahí algunas rebeliones contra el nuevo gobierno liberal. Al estallar la Guerra de Reforma se mantuvo leal a su partido y bajo el mando del general Ignacio Mejía. Durante la invasión francesa iniciada en 1862, Cepeda y otros patriotas yucatecos y campechanos intentaron defender la península, pero la imposibilidad del gobierno republicano de mandar tropas o recursos propició que fueran cercados cada vez más, hasta que finalmente perdieron la ciudad de Campeche el 22 de enero de 1864, el último bastión republicano que quedaba en la zona. Los sobrevivientes fueron deportados a Cuba.

 

En 1866 Cepeda regresó a Yucatán para reorganizar la resistencia contra el imperio de Maximiliano de Habsburgo. Francisco Gómez Flores narra en el libro Liberales ilustres mexicanos (1890) que Cepeda, escondido en Mérida, observaba un desfile de las tropas imperialistas cuando dijo a los hombres que lo acompañaban: “Señores, ésta es la última función del último abono”. Así, en los primeros meses de 1867 logró derrotar a sus rivales en los distintos pueblos de la peninsula hasta cercar la última resistencia en Mérida, que se rindió el 15 de junio de 1867 tras 56 días de sitio. Ese mismo día entró triunfante a la ciudad y restableció la república en toda la región.

 

Al triunfo definitivo de los republicanos, Cepeda Peraza, ya con el rango de general, fue nombrado comandante militar y gobernador de Yucatán, cargos que desempeñó hasta su muerte el 3 de marzo de 1869, ocurrida por las complicaciones de una antigua enfermedad respiratoria contraída en los duros años de sus campañas guerreras.

 

 

El artículo "Manuel Cepeda Peraza" del autor Luis A. Salmerón se publicó íntegramente en Relatos e Historias en México número 104