Marco Villa

  • ¡Vamos al cine! Les recomendamos “El atentado”

    ¡Vamos al cine! Les recomendamos “El atentado”

    De magnicidio fallido a linchamiento atroz

    Marco A. Villa

    La mano alzada de Arnulfo Arroyo no pudo más que exasperar los aspavientos de quienes vislumbraron aquel ataque sobre el presidente Porfirio Díaz como fatal. En un santiamén, el alcoholizado treintañero, “natural de Tlanepantla y pasante de derecho”, había burlado la valla de cadetes para avalanzarse sobre el mandatario, quien caminaba junto a miembros de su gabinete por la calzada sur de la Alameda Central, envuelto por los vítores de la concurrencia que abarrotó flancos y balcones aquella mañana apoteósica del 16 de septiembre de 1897.

  • El 15 de julio de 1914 Huerta renuncia a la presidencia

    El 15 de julio de 1914 Huerta renuncia a la presidencia

    El fin del usurpador

    Marco A. Villa

    Lo que sentí al ocupar la presidencia de México, fue algo que no pude ni podré explicar. Me creí el amo de México, el dominador de todo aquel pueblo del que yo había formado parte como uno de los más humildes […] la primera aspiración que tuve en el poder: hacer la paz, engrandecer a los eternamente vejados”.

  • El monumento controversial a Hernán Cortés en Coyoacán

    El monumento controversial a Hernán Cortés en Coyoacán

    Marco A. Villa

    No era difícil advertirlo, pero inmortalizar a Hernán Cortés en bronce sería no solo polémico, sino profundamente divisivo. Más aún porque su efigie se alzaría en un espacio privilegiado de las céntricas inmediaciones de Coyoacán, el lugar que el conquistador eligió para vivir y donde además se asentó el primer gobierno español conformado después de que terminara la guerra de conquista de México-Tenochtitlan en 1521.

  • La historia de las Dianas Cazadoras y el taparrabos

    La historia de las Dianas Cazadoras y el taparrabos

    La original y la réplica

    Marco A. Villa

    Sin embargo, apenas posó sobre su pedestal, los dimes y diretes comenzaron; entre ellos, que distraía el discurso patriótico de la importante avenida de la Ciudad de México. Pero sobre todo su voluptuosa figura y desnudez escandalizaron a las buenas conciencias lideradas por la Liga de la Decencia, que terminaron por obligar al escultor a ponerle un taparrabos hacia 1946.

  • ¡Vamos al cine! Les recomendamos “El Grito”

    ¡Vamos al cine! Les recomendamos “El Grito”

    (Leobardo López, 1968)

    Marco A. Villa

    Tras cada protesta estudiantil, siguió la represión de las autoridades. Entre el verano y otoño de 1968 transcurrieron los meses más crudos en Ciudad de México, acallados finalmente el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

  • ¡Cárcel para los revoltosos?

    ¡Cárcel para los revoltosos?

    Marco Antonio Villa Juárez

    Un triunfo del 68 fue terminar con el ominoso delito de disolución social

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