• 22-sep-2019.

¡Vamos al cine! Les recomendamos “Fe, esperanza y caridad”

México, 1974
Marco Villa

 

La miseria, el fanatismo religioso y la burocracia son algunos de los temas que atraviesan los tres relatos de este filme que bien puede considerarse representativo de la historia mexicana reciente y de la cotidianidad de muchos habitantes de este país

 

 

“Pediré por todos, aunque el sacrificio sea muy grande”, expresa Teresa con congoja, pero también decidida. No es para menos: el sufrimiento que vivió los días anteriores durante su peregrinar rumbo al poblado mexiquense de Chalma, con la intención de colgarle al Señor el milagro de curar a Filogonio, su marido paralítico, quizá valió la pena.

 

Durante el trayecto pone a prueba su tesón ante las ineludibles vejaciones físicas y las sorpresivas agresiones sexuales por parte de otros peregrinos. Como escenario, el México de mediados de los setenta: el de la crisis económica echeverrista apenas posterior al Desarrollo estabilizador, de la creciente polarización social urbana y de la explosión de ciertos cinturones de miseria, con sus grandes extensiones, que permanecen hasta hoy.

 

En este primer relato fílmico intitulado Fe, dirigido por el yucateco Alberto Bojórquez, Teresa y su familia representan a tantísima gente –en su mayoría pobre– cuya capacidad de creer ciegamente en el santo patrono chalmense se convierte en la última esperanza para conseguir algo. La pieza recoge también la esencia de esta tradición que data del siglo XVI: el ahuehuete de cuyas raíces brotan las aguas asumidas como milagrosas, la corona o el collar de flores que usan quienes quieren ingresar al templo y el baile con el cual se agradece la oportunidad de pedir un milagro.

 

Es este contexto religioso el que también da forma y sentido a la segunda historia: Esperanza, dirigida por Luis Alcoriza. En esta, Gabino planea ser crucificado tal cual se hizo con el hijo de Dios de la tradición católica, solo para exhibirse en un museo de lo asombroso. Y aunque al mostrarse por días planea ganar buen dinero para ayudar a su madre, es innegable el lucro sin blandenguerías ni remordimientos con el que los artífices del espectáculo se aprovechan de la fe de los feligreses y de uno que otro incauto.

 

El tercer relato agrega otros valores del catolicismo: compasión y caridad. Dirigido por Jorge Fons, inicia con la diligencia de una rica anciana que va a repartir monedas entre los niños pobres que moran en alguno de los cinturones de miseria ubicados al oriente de Ciudad de México. Paradójicamente, la acción de la mujer desencadena hechos trágicos que socavan la fe y esperanza de terceros, quienes deben enfrentarse a los servicios ministeriales y funerarios públicos. Esto porque doña Eulogia debe enterrar al mecapalero Jonás, su difunto esposo, quien criticaba al “mafioso” sindicato de cargadores justo antes de involucrarse en el pleito que le costó la vida.

 

En suma, se trata de un filme representativo de nuestra historia reciente que reflexiona sobre las tres virtudes teologales del cristianismo de una manera crítica, mientras se asoma al México setentero que, en el cine, coincidió con el discurso realista que algunos directores de entonces quisieron difundir, cobijados por el Banco Cinematográfico dirigido por Rodolfo Echeverría (hermano del presidente), que entre otras cosas redujo la censura.

 

 

El artículo breve "Fe, esperanza y caridad" del autor Marco Villa se publicó en Relatos e Historias en México número 127Cómprala aquí