• 17-sep-2019.

La mujer de su casa

El prototipo ideal en los años cincuenta
Sara Bringas Cramer

¿Qué significaba ser mujer a mediados del siglo XX? A través de un repaso por las revistas femeninas de esa época y el contexto social, la autora nos presenta los roles que debía cumplir la mujer: ama de casa, esposa y madre. ¿Ha cambiado mucho? De hecho sí: en esa misma década obtuvieron su derecho a votar y ser votada.

 

Según las revistas femeninas que circularon durante la década de los años cincuenta, como El hogar, La revista de las familias, La familia, Revista de labores para el hogar, Paquita, La revista de la mujer y del hogar, Negro y blanco Labores, entre otras, la esposa y madre tenía ante sí una gran responsabilidad: saber encauzar rectamente su hogar, honrarlo, dignificarlo, ser para su esposo e hijos compañera ideal, afectuosa, sencilla y abnegada. Asimismo, daban consejos a los maridos: “Al esposo y padre corresponde el sostenimiento del hogar, debe honrar a su esposa y ser el mejor consejero para sus hijos, a quienes debe procurarles la mejor educación. Es él quien debe poner el ejemplo y llevar las riendas…”

En cuanto a la mujer provinciana, la revista Paquita tenía también un estilo parecido al anterior: “Las mujeres provincianas, por la inercia del ambiente en que viven, se recluyen en sus casas sin sacrificio alguno, con la naturalidad del que siente que está a tono con sus costumbres y se dedican a perfeccionarse en tareas exquisitas de costura, cocina y música; tienen tiempo para ser piadosas y de hacer visitas”.

Estas revistas, escritas exclusivamente para mujeres, influyeron en forma importante en el ideal femenino que debía prevalecer entonces. Su contenido tenía básicamente apartados como: consejos para el buen funcionamiento del hogar, así como para la salud y el bienestar de la familia, el cuidado de la moda, acertijos y novelas más o menos largas y románticas en su mayoría. Los apartados incluían labores de tejido, bordado y costura, recetas de cocina, soluciones para problemas caseros, en especial los relacionados con la limpieza y la conservación de enseres domésticos.

También contenían cápsulas con recomendaciones para la belleza de la mujer, el decorado de sus hogares, la moda, horóscopos y, en algunos casos, cápsulas como correos sentimentales, consejos para saber comportarse y hablar bien en los diferentes grupos sociales, así como sugerencias para saber cómo educar bien a los hijos, recetas médicas, promoción de electrodomésticos, anuncios de pastas dentales, pomadas, jarabes, entre otros.

Estas revistas presentaban el ideal de lo que debería ser la mujer, en especial, en su papel de madre y esposa: “Ella no necesita que le comuniques tus dolores, ella los adivina en tus ojos”, “no necesita que le digas que tienes hambre pues conoce tus necesidades”, la madre “es capaz de levantarse de la tumba para protegerte con su sombra”.

 

Esta publicación es un fragmento del artículo "La mujer de su casa" de Sara Bringas Cramer y se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 33