• 18-sep-2019.

Herlinda Perry, la emblemática mujer en las fotos de la Revolución

Arturo Guevara Escobar

La leyenda en torno a sus fotografías, por las cuales  se le ha identificado como soldadera, comenzó  en mayo de 1911, cuando posó para una serie  de postales como revolucionaria, cananas y fusil incluidos, en Ciudad Juárez, donde había triunfado la insurrección maderista.

 

 

Algunasde las fotografías más emblemáticas y difundidas de la Revolución son los retratos de Herlinda Perry. Esta jovencita china-mexicana ha atraído la atención sobre su origen y la razón por la que fue elegida como modelo para crear un estereotipo de la mujer revolucionaria en 1911.

 

De Herlinda se han alzado leyendas como que era yaqui o que fue generala en la Revolución, a pesar de que se conocen pocos retratos de ella, tres de los cuales son del fotógrafo Aurelio Escobar Castellanos, mientras trabajaba para el estudio de Heliodoro J. Gutiérrez, en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde  Francisco  I.  Madero firmó  los  convenios  por  los  cuales  renunció el presidente Porfirio Díaz, después de los combates dirigidos por Pascual Orozco y Pancho Villa.

 

China-mexicana

 

Su nombre  real  era  Sun  Far  Herlinda  Wong  Pérez,  y  al  usar  el  apellido  Perry protegía su identidad. Su elección no fue resultado del azar, pues era una mujer inteligente, culta  y  políglota  que  durante  años  se  empeñaría  en romper el bloqueo cultural impuesto por la xenofobia estadunidense y mexicana.

 

Había  nacido  en  Guadalajara,  Jalisco, entre 1893 y 1894. Era hija de un hombre de origen chino apellidado Wong, que adoptó como nombre de pila el de Carlos, y  de Francisca  Pérez,  mexicana.

 

En la primavera de 1911 Herlinda, supadre y su segunda madrastra visitaron Ciudad Juárez. Ahí Herlinda conoció y se casó con Antonio, nombre que adquirió Yee Wing Chew, migrante chino, al llegar a México.

 

Los chinos en Ciudad Juárez

 

Durante la Revolución mexicana la pequeña  comunidad  de  chinos  en  Ciudad  Juárez  quedó  atrapada  en  la  turbulencia  de  la  guerra,  mientras  Antonio  y  Herlinda  vivían  su  romance y hacían proyectos para el futuro.

 

Para abril de 1911 las tropas maderistas sitiaron la ciudad preparándose para asaltarla. Por su parte, las fuerzas federales trabajaban en la fortificación de la plaza, la principal entrada fronteriza que tenía  México. Así, entre el 8 y 10 de mayo acontecería la Batalla de Ciudad  Juárez, ganada por los revolucionarios  y  determinante  para  la  caída  de Porfirio Díaz.

 

Los chinos en esta ciudad norteña se encontraban  temerosos  ante  el asedio maderista, aunque en Estados Unidos la situación tampoco era  buena  dadas  las  restricciones  migratorias  en su contra y  las  actitudes  xenofóbicas… éstos buscaron ser admitidos or  razones  humanitarias.  Debido a la situación de guerra en Ciudad  Juárez,  los  agentes  fronterizos  les  permitieron  el  ingreso  a  Estados  Unidos  sin  los  cauces  burocráticos  comunes, a condición de que regresaran a México en cuanto terminara la batalla. Así, Herlinda y doscientas personas más cruzaron la frontera.

 

Los chinos regresaron en cuanto terminó la batalla, aunque el temor que los había hecho huir tomó una siniestra  cara  de  realidad  al  tener  noticia de la masacre de sus connacionales en Torreón, Coahuila, ocurrida el 15 de mayo de 1911 durante la toma de la ciudad por los seguidores de Francisco I. Madero.

 

Las luchas de Herlinda

 

Más tarde, en Estados Unidos, Herlinda iniciaría un arduo camino en el  conocimiento  de  las  leyes  norteamericanas  para  conseguir  que  su  familia  y  muchas  más  fueran  aceptadas en ese país, defendiendo el justo trato hacia hombres y mujeres de nacionalidad china y de otras minorías. Para las leyes norteamericanas Herlinda era china; para  las  nacionales  era  mexicana,  aunque  necesitaba reafirmar  el  hecho  al  cumplir la mayoría de edad.

 

En Estados Unidos, Herlinda es recordada como una luchadora social  y  próspera  empresaria.  Fue la  única  mujer  miembro  de  El  Paso  Merchants’  Association,  así  como  representante  de  las  minorías  en  esa  ciudad  texana  ante  la  National  Recovery  Administration  a  principios de los años treinta.

 

También  debería  ser  recordada  en  nuestro  país  por  velar  por  las mexicanas que, casadas con chinos, quedaron  desamparadas  en  China y Estados Unidos, sobre todo cuando el gobierno oriental determinó  como  ilegales  los  matrimonios  entre  chinos  y  mexicanas.  Mediante  sus múltiples viajes a la nación asiática,  Herlinda  tomó  como  misión  localizar  y  facilitar  el  regreso  de  alrededor  de  ochenta  mexicanas,  y  durante toda su vida mostró empatía  hacia  México,  a  pesar  de  haber  emigrado a Estados Unidos en 1920.

 

Las fotos de Herlinda Perry hoy son parte de la memoria de la Revolución y  muestra  de  la  participación de la mujer en ese periodo histórico,  aunque  su  colaboración  se haya dado en terrenos distintos al  registro  que  hiciera  el  fotógrafo  Aurelio  Escobar  Castellanos  en  1911.

 

 

Esta publicación es sólo un fragmento del artículo "Herlinda Perry" del autor Arturo Guevara Escobar, que se publicó en Relatos e Historias en México, número 75.