• 18-may-2021.

El impacto de la intervención de Estados Unidos a Veracruz en 1914

Leonardo Jiménez

El 23 de noviembre de 1914 las tropas estadounidenses se retirarían de Veracruz. Poco después, ante la guerra entre las facciones revolucionarias, Carranza la convertiría en la capital de la República para desde ahí organizar la guerra contra Villa y Zapata.

 

Las frustradas negociaciones

El almirante Fletcher expidió la Proclama al Pueblo de Veracruz para indicar que la ocupación respondía a la inspección de “la administración pública, a causa de los disturbios que actualmente reinan en México”. Días después aplicó la ley marcial y transfirió el mando al general Frederick Funston. Por su parte, Huerta se dirigió a la nación: “Hoy comenzamos este viacrucis y triunfaremos. Sí señores, triunfaremos. Ellos saldrán de aquí; esperen; seamos serenos. La humanidad verá este ejemplo glorioso. Está empeñada en ello mi sangre”.

El 24 de abril de 1914, los gobiernos de Argentina, Brasil y Chile ofrecieron una mediación al conflicto. Las Conferencias ABC –por las iniciales de estos países– iniciaron en el Hotel Cliffton, frente a las Cataratas del Niágara. Estas se centraban en la renuncia de Huerta, el establecimiento de un gobierno provisional y la declaración de un armisticio. El conflicto del puerto de Veracruz pasaba a segundo plano.

Al ver que la mediación no aludía a la intervención ilegítima de Estados Unidos, sino al futuro de la vida política de México, Carranza la desestimó por completo. Las conferencias se cerraron el 5 de julio con un rotundo fracaso. Diez días después Huerta renunció, tras las derrotas del ejército federal frente a los constitucionalistas, pero acusó que un “Gran Poder de este Continente” habría ayudado a los rebeldes.

Y es que en abril de 1914, antes de la invasión estadounidense, la División del Norte de los constitucionalistas, bajo el mando de Pancho Villa, comenzó a quebrar militarmente a las tropas de Huerta en Torreón, y para junio, les dio el tiro de gracia con la toma de Zacatecas. En agosto, la División de Occidente, de Álvaro Obregón, ocupó Ciudad de México tras la firma de los Tratados de Teoloyucan. Asimismo, en el sur, el ejército de Emiliano Zapata había aplastado a las tropas del gobierno ilegítimo.

La desocupación del puerto

En septiembre comenzó el acercamiento entre Carranza y Estados Unidos para el retiro de tropas; sin embargo, los invasores pusieron una última condición: que se respetara la vida de los mexicanos que ayudaron en la administración pública del puerto durante la ocupación. Sin embargo, Carranza temía que, si se aceptaban al pie de letra las condiciones, se crearía un “funesto precedente de fatales consecuencias para nuestras futuras relaciones con los Estados Unidos por lo que se refiere a nuestra autonomía”.

En noviembre, la Cámara de Comercio veracruzana no reconoció las condiciones de “protección” de los invasores, dejándolo todo a la decisión del Primer Jefe, que concedería la exención de los impuestos federales cubiertos durante la ocupación y el indulto a los que auxiliaron a las tropas invasoras. Así, los siete mil soldados norteamericanos se retiraron el 23 de noviembre, después de siete meses y dos días de ocupación.

El impacto de la intervención

La intervención de Estados Unidos a Veracruz le permitió a Carranza enfrentarse de mejor manera al ejército federal de Huerta, con el reconocimiento por parte del vecino del norte como la fuerza líder de la revolución.

Asimismo, el Primer Jefe se enfocaría en debilitar a sus aliados competidores de la División del Norte, con el control de los suministros de carbón y de armas vía el ferrocarril. Estas acciones impidieron a los villistas emprender la carrera por la toma de Ciudad de México y erigirse como la fuerza dominante. Ante estos hechos, el Centauro del Norte desconoció a don Venustiano como líder del constitucionalismo.

Carranza posiblemente sabía que si mantenía la relación diplomática con Wilson sin llegar a subordinarse a él, tarde o temprano le cedería el mando del puerto, lo que significaba el control de la entrada de divisas y de armas, la combinación perfecta para aumentar y equipar de mejor manera a su ejército para enfrentar a la nueva escisión entre las fuerzas revolucionarias: el convencionismo.

Por la presión de Villa y Zapata, las fuerzas militares del constitucionalismo abandonaron la capital de la República para instalarse en el puerto de Veracruz, convertido por decreto de Carranza en la nueva capital de la República el 24 de diciembre de 1914.

Esta posición le brindaba la economía y los recursos militares necesarios para enfrentar a villistas y zapatistas, además de cubrir su retaguardia con el golfo de México y tener el beneplácito incómodo de Wilson, puesto que, si Carranza fallaba, Estados Unidos podría intervenir nuevamente, y esta vez con más fuerza.

El eco de la intervención norteamericana y su relación con el constitucionalismo se proyectaría en 1917 en la nueva carta magna mexicana, específicamente en su artículo 27 referente a la soberanía de la nación sobre sus recursos naturales, en especial el petróleo. La Doctrina Carranza le pondría un alto a la Doctrina Monroe, al tiempo que se erigió como un emblema latinoamericano de autodeterminación, una enseñanza política que Woodrow Wilson llevaría a la práctica contra los imperios europeos en la etapa final de la Gran Guerra en 1918.

 

Si desea leer el artículo completo, adquiera nuestra edición #148 impresa o digital:

El fusilamiento de Vicente Guerrero. Versión impresa.

El fusilamiento de Vicente Guerrero. Versión digital.

 

Recomendaciones del editor:

Si desea saber más sobre la Relación México-Estados Unidos, dé clic en nuestra sección “Relación México-Estados Unidos”

 

Title Printed: 

La invasión a Veracruz de 1914