• 26-sep-2021.

El fundamental apoyo de Nueva España a la independencia de Estados Unidos, 1776-1783

Armas y dinero

Guadalupe Jiménez Codinach

En este breve texto se intentará aclarar algunos aspectos de la ayuda novohispana a la revolución angloamericana entre 1776 y 1783.

 

Una carta reservada

El 24 de octubre de 1777 un funcionario escribía a don Bernardo de Gálvez (1746-1786), gobernador de la Luisiana española, para avisarle que el rey Carlos III daba permiso a los colonos angloamericanos para que pagaran con harina la deuda contraída con la Monarquía española por los suministros que se les habían entregado a los nacientes Estados Unidos en su guerra de independencia contra Inglaterra.

El texto se refería a los recursos que el comerciante Oliverio Pollock entregó a los rebeldes norteamericanos para habilitar la fragata Rebeca, unos 15,948 “Spanish Dollars”, o sea, pesos fuertes acuñados en la Ciudad de México, así como lo registrado en otra cuenta anterior de 24,023 pesos, lo que hacía un total de 39,971. La carta finalizaba diciendo: “Enterado el Rey de todo, permite”.

Los sublevados de las Trece Colonias inglesas estaban en una situación muy precaria, sin Marina, pólvora, suficientes armas, uniformes ni dinero, pero todo ello sería proporcionado por dos países europeos, España y Francia, a través de comerciantes y de los pobladores de los dominios americanos españoles, más específicamente de la Nueva España.

El historiador Larrie D. Ferreiro ha refutado la idea de que solo los franceses representados por Gilbert du Motier, marqués de Lafayette, el almirante François Joseph Paul, conde de Grasse, o el vizconde Jean Baptiste de Rochambeau, ayudaron a los colonos angloamericanos a vencer a los ingleses en Yorktown. En realidad, se trató de una coalición internacional con el apoyo de Francia y España. También señala que el ejército de George Washington no hubiera podido triunfar sin la ayuda de estas dos potencias que intervinieron en su favor.

En este breve texto se intentará aclarar algunos aspectos de la ayuda novohispana a la revolución angloamericana entre 1776 y 1783.

El teatro de la guerra

Entre 1756 y 1763 la Monarquía española estuvo inmersa en un conflicto bélico conocido como Guerra de los Siete Años. Fue arrastrada a participar en este enfrentamiento entre Francia e Inglaterra por el pacto de familia que vinculaba a los Borbón franceses y españoles. Sin embargo, como resultado de esta guerra, España perdió Cuba y las islas Filipinas en 1762.

En 1776 los angloamericanos de las Trece Colonias de Norteamérica se rebelaron contra Inglaterra y dio principio la revolución de independencia de los Estados Unidos. Francia y España vieron una oportunidad para resarcir sus pérdidas en la mencionada Guerra de los Siete Años y apoyaron tempranamente a los rebeldes.

El investigador Manuel Trillo escribió en el periódico ABC de Madrid (28 de marzo de 2017) que Francia ha pasado a la historia universal como la gran aliada de los rebeldes norteamericanos, pero fue la Monarquía hispánica la que contribuyó de manera decisiva al logro de su independencia de Gran Bretaña. España, señala, envió 11,000 hombres y Francia 5,000.

Al principio, el apoyo español a los sublevados fue prudente y secreto, basado principalmente en dinero para poder comprar material de guerra. Esta ayuda continuó durante todo el conflicto y se envió a través de comerciantes como Diego María de Gardoqui y Francisco de Saavedra y Sangronis.

Actores principales

Bernardo de Gálvez (1746-1786). Sobrino del visitador de Nueva España y más tarde ministro de Indias, don José de Gálvez. Como gobernador de la Luisiana española, consiguió la rendición de Mobila (o Mobile) en 1780 y Panzacola (o Pensacola) en 1781, a bordo de su bergantín Galvezton y al grito de “Quien tenga valor y honor me siga”. Mobila y Panzacola eran sitios estratégicos de las fuerzas británicas en la Florida.

Don Bernardo defendió la cuenca del río Mississippi, impidiendo que llegasen refuerzos a Yorktown. Carlos III le premió con el título de conde de Gálvez y el nombramiento de virrey de la Nueva España en 1785. Murió en Ciudad de México en 1786 y está enterrado en la iglesia de San Fernando, al lado del altar mayor.

Diego María de Gardoqui y Arriquibar (1735-1798). Comerciante de Bilbao, financiero y diplomático vasco que fue el primer embajador de España en los Estados Unidos. Recibió el encargo secreto de Carlos III de enviar dinero y suministros a los colonos angloamericanos a través de la Casa Joseph Gardoqui e Hijos, firma que desde 1741 comerciaba con mercaderes de pescado en Massachusetts e intercambiaba bacalao americano, tabaco y arroz por productos españoles.

En 1775 proporcionó pistolas, pólvora, bayonetas, cobijas, uniformes, fusiles, barcos y recursos militares a las Trece Colonias. En 1785 promovió la construcción de la iglesia de San Pedro en Nueva York, la primera iglesia católica en Estados Unidos, construida con donativos de la Corona española e irlandeses. A la bendición del templo acudieron George Washington y Gardoqui, quien también estuvo al lado del presidente Washington en su toma de posesión en Nueva York el 30 de abril de 1789.

Martín de Mayorga (1721-1783). Antiguo gobernador de Guatemala y virrey de Nueva España entre 1779 y 1783. Promovió las expediciones geográficas españolas en el Pacífico Norte. Entre 1781 y 1783, logró reunir 874,474 pesos fuertes de donativos novohispanos populares; 1,655,415 de comerciantes de la Nueva España; dos millones del Tribunal de Minería, y 523,376 pesos del estanco o monopolio del tabaco, para contribuir a los gastos ocasionados por el apoyo a los rebeldes.

En su gobierno, de la fábrica de pólvora en Chapultepec salían las carretas con quintales de tan necesario elemento para la guerra. Luego, en el puerto de Veracruz, se embarcaban miles y miles de pesos fuertes, rumbo a La Habana, para el pago de barcos, armas, uniformes, sueldos, municiones y todo lo necesario para los suministros a la Luisiana, la Florida, el Caribe y los campos de batalla en las Trece Colonias.

Oliver Pollock (1737-1823). Comerciante y financiero angloamericano de origen irlandés. En 1776 envió pólvora a Filadelfia. Comerciantes españoles bajo la dirección de Bernardo de Gálvez, y financiados a través de Pollock, proveyeron de municiones, indumentaria y medicinas (entre ellas quina del Perú) para combatir la malaria entre las tropas angloamericanas.

También actuó como agente del Congreso Continental de los Estados Unidos. El 27 de agosto de 1779 acompañó a Bernardo de Gálvez y a su Regimiento Fijo de la Luisiana a la toma de Menchac.

A través de los comerciantes Beaumarchais, Pollock y Gardoqui, las autoridades españolas financiaron contribuciones directas a los Estados Unidos por unos 400,000 pesos fuertes (con un valor actual de un billón de dólares), de acuerdo con las facturas presentadas por Gardoqui ante John Jay en 1794 y que Alexander Hamilton pagó más tarde a España.

A Pollock se atribuye el signo del dólar (la S con dos líneas verticales) para uso del gobierno de Estados Unidos en 1778.

Francisco de Saavedra y Sangronis (1746-1819). Comerciante en La Habana, Cuba. Enviado personal del rey Carlos III para apoyar a los colonos sublevados. Cuarto secretario del ministro de Indias, don José de Gálvez, quien le confió la misión de comunicar a los dirigentes militares en Cuba con la Corte española, ponerlos de acuerdo y conseguir pagar los gastos.

Conoció a Bernardo de Gálvez y llegaron a estimarse mucho, ya que eran casi de la misma edad, ambos procedían de Andalucía y estaban de acuerdo en la urgencia de liberar Panzacola, capital de la Florida Occidental, de manos de los británicos. Con la ayuda de Saavedra, el 28 de febrero de 1781 zarparon de La Habana 32 barcos españoles con 1,500 hombres para la toma de Panzacola.

Era considerado un mago financiero para obtener recursos. También escribió un diario de su misión y viaje a Nueva España en 1781, territorio al que consideró “el más rico reino del mundo”.

 

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Guadalupe Jiménez Codinach. Doctora en Historia por la Universidad de Londres. Ha sido profesora e investigadora de la Universidad Iberoamericana, así como curadora de exposiciones históricas para el INAH, el Museo Nacional de Historia y otras instituciones. Actualmente es asesora de Fomento Cultural Banamex, A. C. Ha recibido el Premio Nacional de Investigación Histórica sobre la Independencia Mexicana “Ernesto de la Torre Villar”, así como el Premio Antonio García Cubas. Autora de numerosas obras y artículos académicos, entre sus libros se hallan La Gran Bretaña y la independencia de México, 1808-1821 (1991), El mundo hispánico, 1492-1898 (1994) y México: su tiempo de nacer, 1750-1821 (1997). 

 

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Pólvora y pesos