“derrotando a los traidores el 4 de mayo
contribuyó eficazmente al triunfo
alcanzado en Puebla contra
el ejército francés”
Esto mandó a publicar Benito Juárez el 9 de mayo en El Diario del Gobierno, discurso que fue reproducido por los periódicos como El Siglo Diez y Nueve y El Monitor Republicano. Y desde entonces, dicho episodio pasó a la historia como una gesta de la misma importancia de los sucesos de Puebla. Además, el Congreso creó una medalla para los soldados que participaron en aquella “batalla” que, según reportes de guerra o más bien, a falta de otros testimonios, más bien fue un tiroteo que concluyó con solo tres bajas.
Este artículo explica cómo “se ha sostenido erróneamente que, durante la Segunda Intervención francesa, el 4 de mayo de 1862 el conservador Leonardo Márquez marchó sobre Puebla para flanquearla, y que ese mismo día el juarista Tomás O’Horán, al tomar Atlixco, salvó a Ignacio Zaragoza de una derrota inminente. La realidad es que Márquez había sido destituido del mando del ejército conservador desde el 3 de abril por Félix Zuloaga y relevado por José María Cobos, quien a su vez ocupó Atlixco el 22 de abril con los 1,500 jinetes del general Domingo Herrán. Cobos realizó esta maniobra, no para amenazar Puebla ni contribuir al posible triunfo del general francés Charles Ferdinand de Lorencez, sino para extender su control territorial y evitar la concentración de sus fuerzas en un solo punto ante un posible ataque directo sobre Izúcar, su cuartel general”.
El contexto:
“Tras el inicio de las hostilidades contra el ejército francés, el 18 de abril de 1862 el presidente Benito Juárez prohibió a sus generales cualquier movimiento riesgoso contra los conservadores”. El objetivo era claro: concentrarse en la amenaza francesa. Por eso, firmaron un armisticio que justo acabó el 4 de mayo de 1862. Manuel Doblado, ministro universal de Juárez, aprovechó esa coyuntura para proponer una alianza a los conservadores, y tras un intercambio amigable de correspondencia, el 27 de abril les ofreció un armisticio formal de ocho días. El 3 de mayo llegaron a Izúcar dos representantes de Doblado, Plácido Arámburo y Jesús Alfaro, quienes prometieron cubrir los gastos de las tropas conservadoras a cambio de que obedecieran a Juárez hasta concluir la guerra con Francia. La mañana del 4 de mayo Cobos envió una carta a la Ciudad de México para aceptar la propuesta y quedar a la espera de su oficialización”
Ignacio Zaragoza desconocía estas negociaciones. Ante la incertidumbre y el fin del armisticio, decidió actuar con cautela. “Y aunque Lorencez llegó ese día a Amozoc no creyó improbable un ataque francés para el 5 de mayo porque estimaba que el enemigo aún se estaría instalando a las puertas de Puebla. Por ello, y dado que el armisticio de ocho días con los conservadores vencía ese 4 de mayo, se atrevió a enviar a Atlixco a la división de 1,600 hombres de O’Horán, no por temor a que Márquez reforzara al general francés, sino para prevenir cualquier movimiento hostil de Zuloaga y Cobos.
“La caballería conservadora se retiró sin ofrecer una defensa seria y a las seis de la tarde O’Horán ocupó Atlixco, donde permaneció hasta el día siguiente. Antes de terminar la jornada, redactó un informe de guerra en el que aprovechó la falta de otros testimonios para convertir lo que no fue más que un tiroteo” ¿Quieres saber qué decía este reporte? Consúltalo en el artículo completo.
”El 5 de mayo, tras la batalla en el cerro de Guadalupe, Zaragoza ordenó a O’Horán que regresara a Puebla ante la posibilidad de un nuevo ataque francés, por lo que la caballería conservadora retomó Atlixco apenas aquel se retiró. El pacto entre Doblado y los conservadores, sin embargo, no prosperó debido al triunfo sobre el general Lorencez y porque, a los pocos días, Márquez escapó, sublevó al ejército conservador contra Zuloaga y Cobos, y se dirigió a Orizaba para unirse a las fuerzas francesas”.
No obstante, O’Horán murió fusilado por apoyar al Segundo Imperio y, ni su reconocimiento y medalla de la “Batalla de Atlixco” pudieron salvarle la vida. “El 21 de agosto de 1867 –día de su fusilamiento tras su captura– no omitió recordar que había participado en la derrota de los llamados “auxiliares de los franceses en Atlixco” y cooperado así en el “glorioso triunfo del 5 de mayo”.
Lo que no dicen las fuentes
“Si bien la cifra de la caballería enemiga que reportó no es descabellada, ni la correspondencia ni otras fuentes conservadoras –como el pormenorizado diario de campaña que llevaba el oficial B. Berlín– mencionan que el 4 de mayo hubiera una movilización de este tipo o un combate para no perder Atlixco; tampoco existen otras fuentes liberales –además del breve parte de O’Horán– que describan en lo más mínimo este enfrentamiento, ni en el archivo de la Secretaría de la Defensa ni en el municipal de Atlixco.
Por otro lado, la supuesta participación civil en el enfrentamiento de Atlixco contrasta con los documentos de la época, que revelan que en los cinco meses previos la población mostró gran reticencia a afiliarse al batallón Libertad que las autoridades intentaban formar. De hecho, para mayo de 1862 solo habían logrado movilizar a una compañía de 67 hombres y a siete jinetes, fuerza que no se halló en Atlixco el 4 de mayo, sino en Puebla, donde al día siguiente participó en la primera línea de la batalla”.
En las décadas siguientes, los atlixquenses generaron una versión propia de los hechos basada en el informe de O’Horán, pero mezclada con leyendas locales y con los sucesos de otro enfrentamiento de mayor envergadura ocurrido en Atlixco el 14 de abril de 1863, en el contexto del sitio de Puebla de ese año. La versión popular no solo hizo partícipe a la población civil en la “batalla” y confundió el material arqueológico de 1863 con el de 1862, sino que además dio mayor protagonismo a Carvajal que a O’Horán, porque este último se pasó al imperio”
⸻ ¿Cómo se construyó el mito?
El propio O’Horán redactó un breve informe en el que exageró los hechos. Afirmó haber enfrentado a cientos de jinetes y presentado la acción como un enfrentamiento decisivo.
Sin otras versiones que lo contradijeran, su relato se difundió rápidamente.
Zaragoza y la opinión pública interpretaron el episodio como una maniobra clave que había salvado Puebla. La narrativa creció y terminó equiparándose con la gesta del 5 de mayo.
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Memoria, propaganda y legado
A pesar de su escasa relevancia militar, el episodio adquirió gran notoriedad.
• El 9 de mayo, Juárez ordenó publicar el parte de guerra de O’Horán.
• Meses después, el Congreso instituyó una medalla que vinculaba directamente Atlixco con la victoria en Puebla.
Durante años se ha repetido una versión que coloca a Atlixco como pieza clave en la victoria del 5 de mayo de 1862. Según este relato, el 4 de mayo el conservador Leonardo Márquez intentaba flanquear Puebla, y la intervención del general Tomás O’Horán —al tomar Atlixco— evitó una derrota segura para Ignacio Zaragoza. Pero esta es una nueva historia.
¿Cómo citar este artículo?
Héctor Strobel, “El mito de la batalla de Atlixco. Un tiroteo contra los franceses antes de la batalla de Puebla de 1862”, Relatos e Historias en México, núm. 209, Marzo, 2026, pp. 22-25.

